El relevo en la presidencia del PP de Asturias, en manos de Pedro Sánchez

Mercedes Fernández, presidenta del PP de Asturias.
Mercedes Fernández, presidenta del PP de Asturias. / Mario Rojas

Un adelanto electoral supedita la fecha de celebración del congreso extraordinario de los populares de la región que ya tiene decidido la dirección nacional

Daniel Fernández
DANIEL FERNÁNDEZGijón

Puede resultar paradójico, pero la situación política del país hace que el futuro de Mercedes Fernández al frente del Partido Popular de Asturias esté en manos de presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez. La ruptura de negociaciones entre los socialistas y Podemos, por la negativa de Pablo Iglesias a apoyar la investidura del jefe del Ejecutivo, acerca aún más la posibilidad de un adelanto electoral. Octubre o noviembre parecen ser las fechas más factibles para esa nueva cita con las urnas, si finalmente Sánchez no logra la mayoría suficiente para ser proclamado presidente. Ese posible adelanto electoral es lo que está provocando que las estrategias del resto de partidos esté, ahora mismo, en punto muerto. Es el caso del PP, cuya decisión de convocar un congreso extraordinario en Asturias tras el verano para relevar a Fernández de la presidencia, como ya adelantó EL COMERCIO el pasado 2 de julio, ya está tomada. Noviembre o diciembre era la fecha que en Génova se barajaba para este cónclave, pero ahora todo queda en 'stand by' a la espera de saber si habrá o no adelanto electoral.

Como adelantó EL COMERCIO el pasado 2 de julio, la dirección nacional del PP que preside Pablo Casado tiene intención de poner en marcha una renovación integral en el partido, desde los cargos orgánicos nacionales del partido hasta las direcciones regionales. Especialmente, en este último caso, en aquellas comunidades «discrepantes», como apuntan desde Génova, con la dirección nacional: Asturias, Canarias y Cantabria. Casualmente las tres son regiones donde no gobierna el PP y, además, ninguna de ellas apoyó a Pablo Casado en el congreso que hace un año le llevó a la presidencia del principal partido de la oposición.

Casado no quiere voces discrepantes en el partido y mucho menos que se repitan situaciones como las vividas en Asturias en las dos convocatorias electorales de este año, con varios conflictos entre la dirección regional de Fernández y los equipos de campaña de los candidatos al Congreso y Principado, Paloma Gázquez y Teresa Mallada, respectivamente.

De sobra es conocida la inexistente relación existente entre Mercedes Fernández y Teresa Mallada. La chispa que hizo saltar todo por los aires fue la decisión de Casado de relegar a la presidenta del PP asturiano como candidata al Principado a favor de la ex presidenta de Hunosa. A partir de ahí comenzó la guerra interna entre 'cherinistas' y 'malladistas'.

El equipo de Pablo Casado, como avanzó este periódico, intentó en varias ocasiones un acercamiento de posturas entre ambas dirigentes, pero de forma infructuosa. Entienden que una vez imposible alcanzar un acuerdo, es necesario actuar. En Génova, cuyos dirigentes han manifestado por activa y por pasiva su apoyo a Mallada, quieren evitar fórmulas traumáticas, por lo que apuestan por un congreso extraordinario como manera para proceder a la renovación del partido. También llegó a barajarse la posibilidad de imponer una gestora en Asturias, que fuera la que guiara al PP regional a ese congreso en el que se procedería a un cambio de liderazgo. No está descartada al 100%, aunque sí lleva aparcada desde hace meses esta última posibilidad.

Está previsto que este proceso de renovación se trasladado por el propio Pablo Casado a los dirigentes regionales durante la Junta Directiva Nacional de este mes de julio. En ella se fijaría la hoja de ruta diseñada por la dirección nacional y cuya puesta en marcha, no obstante, queda supeditada a la convocatoria o no de nuevas elecciones generales tras el verano.