Sánchez da ya por hecho ante la oposición venezolana que será Guaidó quien «conduzca el proceso de elecciones»

El embajador de España en República Dominicana, Alejandro Abellán García de Diego?, con el presidente del Gobiernol, Pedro Sánchez, este martes en el aeropuerto Las Américas, en Santo Domingo (República Dominicana). / EFE

«Quien responde con balas y prisiones a las ansias de libertad no es socialista», dice ante la Internacional Socialista en Santo Domingo

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASSanto Domingo, enviada especial

Pedro Sánchez da ya por hecho que Nicolás Maduro no atenderá su demanda de convocar elecciones libres y transparentes antes del domingo y tiene listo su apoyo a Juan Guaidó como presidente interino del país. Eso es, al menos, lo que trasladó a los representantes de la oposición venezolana con los que se reunió este martes en Santo Domingo, aprovechando su visita a la República Dominicana y su participación en el Consejo Mundial de la Internacional Socialista.

«Nos ha dicho que reconoce que Guaidó es el líder de la oposición venezolana porque es el líder de la legítima Asamblea Nacional y que será quien conduzca el proceso de elecciones y la transición en Venezuela», explicó ayer el diputado Carlos Valero, del partido Un Tiempo Nuevo (UTN), tras el breve encuentro, de apenas un cuarto de hora, que tanto él como Mauricio Poler y Paula di Mattie, de Acción Democrática, mantuvieron con el presidente del Gobierno español.

El partido de Guaidó, Voluntad Popular, forma también parte de la Internacional Socialista, pero en esta ocasión no ha enviado ningún referente a la cumbre que comenzó el lunes y este martes clausuró Sánchez.

España, junto a otros países de la UE como Francia y Alemania, dio el pasado sábado a Maduro un plazo de ocho días para llamar a las urnas y advirtió de que, si no lo atiende, reconocerá a Guaidó, el opositor que el pasado 23 de enero se proclamó presidente, amparado en una interpretación de los artículos 223 y 333 de la Constitución venezolana que países como Estados Unidos, Canadá, Perú, Argentina o Chile, entre otros, se apresuraron a dar por buena.

Valero restó importancia al hecho de que España haya preferido esperar. «Entendemos que cada país tiene su mecanismo de toma de decisiones y lo respetamos», dijo tras pedir que la crisis venezolana no se convierta en un asunto de confrontación partidista en España. «España y Europa no reconocen a Nicolás Maduro, reconocen que debe haber elecciones, que Guaidó y la Asamblea Nacional son los que están liderando el proceso de transición y, lo demás -dijo en alusión a la postura de PP y Ciudadanos- son los temas político».

Valero, no obstante, también hizo un llamamiento a dirigentes como el presidente mexicano Andrés López Obrador, con el que Sánchez tiene previsto mantener mañana un encuentro oficial en su país. El izquierdista («populista», en palabras del ministro de Exteriores, Josep Borrell) López Obrador es uno de los pocos mandatarios de la región que sigue concediendo legitimidad al régimen chavista. «Si algunos quieren mediar -dijo el diputado venezolano- bienvenido sea, pero que tengan claro que se van a comunicar con unos señores que no escuchan absolutamente nada distinto a represión y mantenerse en el poder«.

Ante el plenario de la IS, y poco antes de reunirse con el presidente dominicano, Danilo Medina, el jefe del Ejecutivo mandó, por su parte, otro un mensaje contundente. «Quienes contraponen socialismo y libertad y quien responde con balas y prisiones a las ansias de libertad no es socialista, es un tirano y por eso los venezolanos tienen que sentir el aliento de la internacional socialista», defendió. Lo mismo dijo sobre la situación que se vive en Nicaragua, bajo el mando de Daniel Ortega.

La Internacional Socialista tomó hoy la decisión de expulsar dela organización al partido de Ortega, el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Y también aprobó una resolución sobre Venezuela en la que, entre otras cosas, se reitera que el proceso electoral que tuvo lugar en mayo, y por el que Maduro se ratificó en el cargo el pasado 10 de enero, no contó con «credibilidad democrática» . Además, el texto reconoce «los esfuerzos de Guaidó», al que en todo caso, no distingue como presidente, y hace un llamamiento a los venezolanos para «resolver sus diferencias políticas en paz».

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