Corona para la reina de la nieve

Lindsey Vonn, en el podio de la Copa del Mundo de 2016 en Sant Moritz. / AFP
Lindsey Vonn, en el podio de la Copa del Mundo de 2016 en Sant Moritz. / AFP

La esquiadora Lindsey Vonn conquista el Premio Princesa de Asturias de los Deportes | El jurado destacó la «capacidad de superación ante la adversidad» de la norteamericana, retirada este febrero ¡

VÍCTOR MANUEL ROBLEDO OVIEDO.

La penúltima prueba en la vida deportiva de Lindsey Vonn estuvo a punto de ser la última. El pasado cinco de febrero, la esquiadora norteamericana sufrió una terrible caída en el Super-G de los Mundiales de Are, en Suecia. Voon tenía cinco días después la final de descenso, anunciada como su despedida de la competición tras una carrera brillante.

«Sentí como si me golpeara un camión de dieciocho ruedas. Mi primer pensamiento fue '¡qué demonios! ¿Por qué estoy de nuevo en la valla?' ¡Estoy demasiado vieja para esto!», dijo entonces. Otra deportista quizás habría levantado el pie con la despedida tan cerca, pero no la estadounidense, que se calzó los esquís con moratones cuando llegó el día marcado y sumó la última medalla de su vida, un bronce. Desde ayer, con la concesión del Premio Princesa de Asturias de los Deportes, su leyenda va mucho más allá.

Lindsey Vonn, nacida en Saint Paul (Estados Unidos) en 1984, es la mayor leyenda en la historia del esquí femenino. Ninguna otra deportista cuenta con un palmarés como el suyo, en el que destacan sus 82 triunfos en la Copa del Mundo, sus tres medallas olímpicas -oro en descenso y bronce en supergigante en los Juegos de Vancouver 2010, y bronce en descenso en los de Pieonchang 2018- y sus dos campeonatos del mundo, entre otros muchos títulos.

Por genética y tradición familiar, a Lindsey Vonn no le quedaba otra alternativa que ser esquiadora profesional. Don Kildow, su abuelo, fue quien comenzó a llevarla a entrenar a una pista cercana a su casa de Minnesota. Su padre Alan, un prometedor esquiador que tuvo que alejarse del esquí profesional por una grave lesión de rodilla, planificó después con mimo sus primeros pasos en competición. Lindsey debutó con siete años y dos después ya participaba en pruebas internacionales. Su trayectoria fue absolutamente meteórica, aunque no exenta de altibajos por culpa de las lesiones. Lo sucedido en la penúltima prueba antes de su despedida fue una constante durante su carrera.

Vonn repasaba hace unos pocos meses en sus redes sociales cómo el deporte ha ido castigando su cuerpo paulatinamente. «Fractura del ligamento anterior cruzado, fractura del ligamento lateral interno, intervenciones en el menisco, fractura del húmero con daño de los nervios...». Incluso en momentos como esos, la flamante ganadora del Premio Princesa de Asturias dejó destellos de su personalidad y ambición deportiva.

Accidente a 130 por hora

Durante un entrenamiento previo a los Juegos Olímpicos de Turín 2006, la esquiadora norteamericana se estrelló contra las vallas a casi ciento treinta kilómetros por hora. Los médicos salieron rápidamente a atenderla y la propia sensación de la esquiadora era que se había roto la espalda. La ingresaron en un hospital de inmediato, pero ella no cesó en su empeño en competir tras compobar que los daños eran menores. Personas de su entorno la atraparon en el ascensor cuando intentaba abandonar el centro en bata y calcetines. Pasados dos días recibió el alta y pudo participar en cuatro pruebas.

La candidatura al Premio Príncipe de Asturias de los Deportes de Lindsey Vonn fue presentada por la exregatista Theresa Zabell, presidenta de la Fundación Ecomar y dos veces campeona olímpica. Hubo un total de veinte, aunque el nombre de la esquiadora norteamericana era el que más fuerza tenía a última del martes en la deliberación del jurado, tal como adelantó en su edición de ayer EL COMERCIO.

Capacidad de superación

En el acta, leído al mediodía de ayer en el Salón Covadonga del Hotel Reconquista por el exatleta Abel Antón, los miembros del jurado destacaban de la estadounidense «su extraordinaria aportación al mundo del deporte, al ser la mujer con más victorias en la historia de la Copa del Mundo de esquí alpino», así como su «excelente trayectoria en los Mundiales y en los Juegos Olímpicos». También recordaban «su capacidad de superación ante la adversidad» y su «ejemplo de deportividad».

Al margen de su brillante palmarés, el jurado ha reconocido también el «compromiso con las generaciones futuras» de Lindsey Vonn, «al haber creado una fundación que lleva su nombre en favor del apoyo y orientación de las mujeres jóvenes a través de la transmisión de valores educativos, deportivos y de desarrollo personal».

Ninguna mujer ganaba el Premio Princesa de Asturias de los Deportes desde que le fuera concedido en 2009 a la atleta rusa Yelena Isinbayeva. En las treinta y tres ediciones que se han celebrado desde 1987, solamente otras tres mujeres -Martina Navratilova, Arantxa Sánchez Vicario y Steffi Graf- han recibido el galardón.

Lindsey Vonn toma el relevo de los alpinistas Reinhold Messner y Krzysztof Welicki en el palmarés Premio Princesa de Asturias de los Deportes, la última corona de su reinado. En la actual edición se han otorgado ya el premio de las Artes al dramaturgo británico Peter Brook, el de Comunicación y Humanidades al Museo Nacional del Prado y el de Cooperación Internacional al matemático e ingeniero Salman Khan y la Khan Academy. En las próximas semanas se fallarán los premios correspondientes a Letras, Ciencias Sociales, Investigación Científica y Técnica y Concordia.

Más información