La premonición del fanatismo populista

IÑAKI ESTEBAN

«No soy Émile Zola», repetía Roth cuando le requerían su firma para algún manifiesto, esa costumbre de los intelectuales que inauguró el autor francés. Pero los hechos son los hechos, también los literarios, y no sólo en sus declaraciones sino también en sus novelas abundan los pronunciamientos políticos, como no podía ser de otra forma en un cronista de su talla.

Para empezar, Roth ayudó a los escritores de Europa del Este, entre ellos a su gran amigo Milan Kundera, cuando estaban bajo el yugo soviético. Y como judío integrado en su tradición cultural, se permitió duras críticas a las actuaciones del estado de Israel. Pero más allá están sus novelas, como 'La conjura contra América', publicada en 2004. Muchas veces le preguntaron si la historia del aviador filonazi Charles Lindbergh, un personaje real al que sitúa en la ficción como ganador de las Presidenciales de Estados Unidos en 1940, remitía a George W. Bush, a su Eje del Mal y a su ultranacionalismo. Más tarde volvieron a hacerle la misma pregunta respecto a Donald Trump, cercano a Linbergh si se caracteriza al actual presidente como populista, xenófobo y con planteamientos de extrema derecha. El aviador también casa con esta descripción.

Roth siempre contestó que no había segundas intenciones, pero ya se sabe que el lector tiene la última palabra y quienes la leyeron, según la época de la lectura, pensaron en lo evidente, en Bush, en Trump y en toda la ola populista y fanática, la misma que vitoreaba a Lindbergh.

Protagonizada por la familia Roth, la suya propia, 'La conjura contra América' marca desde el título la perspectiva del escritor próximo al Partido Demócrata. Narra el ascenso de un aviador republicano que desprecia la «raza judía» y propugna la no intervención en la Segunda Guerra Mundial. Con su partido America First -el eslogan de Trump- gana las elecciones a Franklin Delano Roosevelt y establece un programa nacional para enviar a los niños judíos a casas del Sur y del Medio Oeste con el fin de «americanizarlos». En un capítulo estremecedor, los Roth emprenden un viaje a Washington con sus dos hijos para conocer la capital de su país y se encuentran con que no les dejan alojarse en los hoteles.

Pero no solo en esta novela hay trasfondo político. Lo hay prácticamente en todas y con más énfasis en algunas como 'Pastoral americana'. La hermana del protagonista, un empresario, pone una bomba en la oficina de Correos de Old Rimrock, zona guapa de Newark, para protestar por la Guerra de Vietnam. Mata a un transeúnte y la mujer tiene que esconderse en una parte marginal de la ciudad, donde vive en condiciones miserables.

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