Así prepara Cabueñes la comida de sus pacientes

La plantilla de las cocinas de Cabueñes reaziando el emplatado/
La plantilla de las cocinas de Cabueñes reaziando el emplatado

Nos adentramos en las entrañas de la cocina del Hospital de Cabueñes. Su gobernanta nos muestra lo que hay detrás de las bandejas que llegan a los pacientes

ÁNGELA S. CIFUENTESGijón

A primera hora de la mañana llegamos a las cocinas del Hospital de Cabueñes. Están a tope, pues a las nueve de la mañana tienen que servir los desayunos a los pacientes. Más de cincuenta personas trabajan al cien por cien para lograr que los menús lleguen a las habitaciones. El centro hospitalario gijonés cuenta con una cocina propia en la que se elaboran una media de 450 menús. Además de a los pacientes de Cabueñes, también dan de comer a los de los centros de salud mental del municipio.

María Jesús Castañón es la gobernanta de las cocinas de Cabueñes, uno de los pocos centros que cuenta con cocina propia. En total sirven cuatro comidas al día. El desayuno a las nueve de la mañana, el almuerzo a la una, la merienda a las cinco de la tarde y la cena a las ocho. Una hora antes de servir los menús se prepara el emplatado. «Hay una persona que inicia el proceso colocando las bandejas. En cada una de ellas existe una etiqueta con los datos del paciente, en la que se incluye la dieta que tiene que seguir», explica Castañón.

Los trabajadores van añadiendo los alimentos que precisa cada dieta. Todos los menús que salen de cocina se someten al control de los expertos que la forman. Y es que cuidar la alimentación resulta fundamental para agilizar la recuperación del paciente. «Existe un programa informático para cada unidad y en función de la dieta de cada paciente elabora los menús», comenta María Jesús.

Los menús son individualizados y las dietas son personalizadas. El tiempo de emplatado oscila entre los cuarenta y cinco minutos y la hora.

La cocina hospitalaria cuenta con un equipo de personas integrado por 54 profesionales, que trabajan en dos turnos, mañana y tarde. El espacio, que tiene unas dimensiones de cocina industrial, está formado por diferentes equipamientos entre los que se encuentran hornos, planchas o cámaras frigoríficas.

Una vez que se finaliza la cadena del emplatado, las bandejas se colocan en carros y se trasladan a las diferentes unidades para el consumo de los pacientes. «Los productos que utilizamos son de altísima calidad, ya que nuestro objetivo es satisfacer a los pacientes y a través de nuestros platos lograr una pronta recuperación».

 

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