«La depresión ya se puede operar y tratar con electrodos»

Andrés Lozano, ayer, en un momento de impasse en el congreso de neurocirugía que tiene lugar en el Hotel Ayre, en Oviedo./
Andrés Lozano, ayer, en un momento de impasse en el congreso de neurocirugía que tiene lugar en el Hotel Ayre, en Oviedo.

Neurocirujano en Toronto. Asiste al IV Congreso de la Sociedad de Neurocirugía Funcional que se celebra en Oviedo

LAURA FONSECAGijón

Regular el ánimo, el apetito o la movilidad a golpe de impulsos eléctricos generados por electrodos cerebrales. Algo así como instalar interruptores de la luz dentro del propio cerebro. Andrés Lozano (Sevilla, 1959), neurocirujano, dirige en el Hospital Western de Toronto, en Canadá, el primer equipo que ensaya en el mundo la aplicación de esta técnica, denominada estimulación cerebral profunda, en pacientes con alzhéimer. Lozano participa en Oviedo en el IV Congreso de la Sociedad Española de Neurocirugía Funcional, que coordina en Asturias el jefe de Neurocirugía del HUCA, el doctor Fernando Seijo. Asturias, en concreto el Hospital Central, fue pionero en 1996 en el implante de electrodos. Desde entonces, el complejo ha tratado a más de 400 pacientes e implantado 700 electrodos en enfermos con trastornos del movimiento, patología del dolor, epilepsia y trastorno obsesivo compulsivo.

El implante de electrodos en el cerebro se empezó a emplear en parkinson y ahora se estudia también sus efectos en pacientes con alzhéimer. ¿Hay ya algún resultado en el ensayo de su equipo en Toronto?

El ensayo ya está terminado y estamos a punto de analizar los resultados. Hemos operado a 42 pacientes con alzhéimer leve, a los que le colocamos electrodos. A la mitad de los enfermos le hemos encendido los electrodos de forma inmediata y a los otros, no. Así durante todo un año.

¿Cuándo empezó el estudio?

Hace dos años y confiamos en conocer los resultados en tres meses.

Imagino que es un estudio que generó muchas expectativas, ¿no?

Sí, claro, porque si demostramos que se puede estimular una parte del cerebro para detener el deterioro de alzhéimer sobre la memoria, sería fantástico. No obstante, hay que ir paso a paso y primero tendremos que ver si es efectivo y si es seguro.

¿Cómo actúan los electrodos? ¿Evitan que se pierda memoria o ayudan a recuperarla?

Las dos cosas. Podrían contribuir a frenar el deterioro que genera el alzhéimer en el cerebro pero también a recuperar funciones.

¿Dónde se instalan?

Los instalamos en los circuitos del cerebro que controlan la memoria y que son los que están dañados. De lo que se trata es que a través de los impulsos eléctricos de esos electrodos consigamos detener el deterioro.

¿La técnica tiene aplicaciones para otro tipo de enfermedades?

Sí, sobre todo en el campo de la psiquiatría.

¿Como por ejemplo?

Podemos actuar sobre los circuitos del ánimo en pacientes con depresiones severas o en circuitos de recompensa en personas que sufren algún tipo de adicción. También en casos de obesidad. Los electrodos funcionan como una especie de dispositivo que gradúa la intensidad de la luz, pueden encender o apagar un circuito cerebral.

¿Una persona que sufre depresión se podría operar?

Sí, de hecho, ya lo estamos haciendo. Hemos operado a 60 pacientes con depresiones agudas y que habían fracasado a todo tipo de tratamientos.

¿Y cuáles son los resultados?

Un 60% de ellos ha experimentado mejoría.

¿Son los primeros en el mundo?

Al igual que el ensayo del alzhéimer, son los primeros casos en el mundo en los que empleamos la estimulación cerebral profunda para operar enfermedades psiquiátricas.

¿Es una técnica muy cara?

Barata no es. Unos 15.000 euros, lo que costaría un coche nuevo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos