Ocho horas de rescate hasta el puerto de Llanes

Barco remolcado en el puerto de Llanes./NEL ACEBAL
Barco remolcado en el puerto de Llanes. / NEL ACEBAL

La mala mar obliga a remolcar a un barco cántabro desde San Vicente

GLORIA POMARADA

Lo que se planteaba como una apacible mañana probando una embarcación deportiva se acabó convirtiendo en un rescate plagado de incidencias. Tres cántabros salieron por la mañana del puerto de San Vicente de la Barquera a bordo de un barco adquirido la pasada semana. El fin, explican desde su entorno, era testar la embarcación, que previamente había pertenecido a otros propietarios. Un fallo en el motor acabó sin embargo frustrando sus planes.

La corriente comenzó así a arrastrar el barco, de unos seis metros de eslora, mar adentro. Fue en ese punto cuando el pescador Senén Noriega, amigo de los tripulantes, salió en su ayuda. Junto a él regresaron al puerto cántabro, mientras que la lancha de Salvamento con base en Llanes acudía a la zona para proceder al remolque hasta la villa asturiana, una vez descartado el regreso a San Vicente por las condiciones de la mar.

La odisea no acabó ahí, pues la lancha de rescate acabó sufriendo una avería en una turbina al engancharse un cabo, explican fuentes de puerto de Llanes. Así, fue un barco de Salvamento de Gijón el que acabó sumándose a la operación, que culminaba pasadas las siete de la tarde con la entrada en la villa llanisca. Allí esperaban los tripulantes, después de ocho horas de rescate en las que no se temió por la integridad de la embarcación deportiva. «Estaba en buenas manos», destacó Noriega.