Estos son los motivos por los que WhatsApp puede cerrar tu cuenta

Estos son los motivos por los que WhatsApp puede cerrar tu cuenta

El spam o el envío de contenido inapropiado son muy tenidos en cuenta por los responsables de la aplicación

JOSÉ CARLOS CASTILLO

Con 150 millones de usuarios en todo el mundo (25 de ellos españoles), WhatsApp se ha convertido en eje de nuestras comunicaciones cotidianas. Tal así que las caídas del servicio terminan copando titulares en todos los medios de comunicación... cuando no alentando el auge de alternativas. Que se lo digan a los responsables de Telegram, cuya base instalada se incrementó en 2 millones de usuarios tras la última interrupción de la aplicación de mensajería instantánea.

Capaz de lo mejor (mantenernos cerca de quienes más queremos) y lo peor (sembrar el germen de la desconfianza en cualquier relación), lo único cierto es que ya no concebimos vivir sin enviar mensajes a diestro y siniestro, con independencia del dónde o el cuándo. Perder nuestros historiales de conversación se antoja la peor pesadilla de muchos y, por eso mismo, renta conocer los motivos por los que 'el señor WhatsApp' puede cerrar o suspender una cuenta de usuario.

Antes de enumerarlos, un llamamiento a la calma: hablamos de medidas extraordinarias que, en la mayoría de casos, aplican a perfiles falsos. Matt Jones, ingeniero de software en WhatsApp, identifica como tales aquellos en que el número de teléfono y la dirección IP asociados no corresponden al mismo país. Cuentas que tienden a enviar miles de mensajes por segundo nada más crearse, gestionadas por 'bots' y con el único propósito de difundir spam (estafas, publicidad engañosa...).

En lo que al común de los mortales respecta, estos son los supuestos a evitar:

Enviar demasiados mensajes

-¿Cómo? ¿No puedo enviar tantas notas de voz como quiera?- Puede, pero debería tener precaución con aquellos mensajes que piden ser reenviados a equis número de contactos. También si acostumbra a enviar los mismos contenidos (por muy graciosos que le resulten) a los infinitos grupos de conversación que atesora su historial de chats; o si se ha aficionado a las llamadas 'listas de difusión' para dar a conocer las ofertas del negocio familiar.

WhatsApp sólo intervendrá si se detecta una actividad exagerada en un corto espacio de tiempo, especialmente si concierne a usuarios que no tuviésemos agendados. Dicho de otra forma, cuando la aplicación esté empleándose con fines comerciales en lugar de personales, cual herramienta de 'buzoneo' digital.

Usar aplicaciones no oficiales

Si la aplicación oficial de WhatsApp le parece 'sosa' y falta de opciones, sepa que instalar alguno de los clones disponibles (a través de canales 'dudosos') puede acarrerarle graves consecuencias. Primeramente porque apps como 'WhatsApp Plus' o 'GB WhatsApp' no cumplen con los mínimos estándares de seguridad, abriéndole la puerta a toda clase de 'malware' o contenido indeseable. En el peor de los casos nuestra información sensible puede caer en malas manos o el smartphone de marras quedar infectado, hasta el punto de resultar inservible.

En este caso, WhatsApp ya ha empezado a suspender (temporalmente) las cuentas de aquellos usuarios con aplicaciones poco fiables, quienes deben volver a descargar la versión original para seguir usando el servicio.

Suplar identidades

Una lacra que afecta a todas las redes sociales es la suplantación de identidad. No pocos usuarios de Facebook, Twitter o Instagram han visto cómo alguien usaba fotografías personales para crear un perfil a su nombre, imagen y semejanza. Los fines van desde la búsqueda de una notoriedad ciertamente artificial hasta (en la mayoría de casos) la intencionalidad dañina: proyectar una imagen negativa del suplantado para enturbiar sus relaciones personajes e incluso profesionales.

Como delito que resulta per se, suplantar a otra persona en WhatsApp (incluso en un contexto de broma) acarrea el cierre de la cuenta y consecuencias legales si es que alguien denuncia la situación.

Enviar material protegido por derechos de autor

Los derechos de autor lo abarcan prácticamente todo así que, en la práctica, todos deberíamos ser 'baneados' de WhatsApp. Tal es la cantidad de imágenes y fragmentos de vídeo que compartimos sin consultar siquiera su procedencia o autoría.

Obviamente, nadie va a recriminarle haber compartido un gif de gatitos o el enésimo vídeo viral, pero si toma imágenes de un evento deportivo o difunde una película (por poner dos ejemplos) sin permiso de sus responsables, éstos podrían interponer una denuncia. La aplicación advierte: «podemos suprimir tu cuenta si infringes los derechos de propiedad intelectual de otras personas de forma reiterada».

Enviar contenido homófobo, racista o xenófobo

Aunque a menudo parezca un vertededero de mensajes (en parte porque los controles de WhatsApp distan de ser exhaustivos), lo cierto es que existe contenido tildado de ilegal en los términos y condiciones de la plataforma. Más concretamnete aquel que promueva o haga apología de conductas homófobas, racistas o xenófobas, esto es, atente contra la identidad sexual, raza o procedencia de los usuarios.

Compartir el vídeo de una agresión para concienciar del problema es una cosa; hacerlo por puro morbo otra muy distinta... y WhatsApp no siempre tendrá fácil dilucidar su intención.

Enviar mensajes infectados por virus

El desconocimiento no exime del cumplimiento, que suele decirse. Aquí tres cuartos de lo mismo. Si adjuntamos enlaces o documentos con contenido malicioso, aunque lo ignoremos, podríamos encontrarnos fuera de WhatsApp a la mínima de cambio. Especialmente si la fuente a que acostumbramos figura en alguna lista negra.

Ser bloqueado por un gran número de usuarios

Como supondrá a estas alturas, muchos de los malos usos aquí descritos son identificados gracias al buen hacer de los propios usuarios, quienes disponen de herramientas para silenciar, reportar y en última instancia bloquear a cualquier contacto. Así, podemos ser reportados por enviar contenido inapropiado, hacernos pasar por otro, creernos publicistas o emprender cualquier forma de acoso.

Muchos bloqueos a un mismo usuario suelen precipitar el cierre de la cuenta. Por ejemplo: si envía un mensaje a la mayoría de sus contactos y varias decenas lo reportan, WhatsApp podría tomar cartas en el asunto.

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