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Los patinetes eléctricos reclaman su espacio en las ciudades

Los patinetes eléctricos reclaman su espacio en las ciudades
EFE

Los ayuntamientos redactan ordenanzas a contrarreloj para regular la fiebre de estos vehículos en España

JOSÉ A. GONZÁLEZMadrid

Las ciudades españolas se preparan para una nueva movilidad. Algunas como Madrid comenzarán a restringir el paso de vehículos privados al centro de la capital y otras, casi la gran mayoría, están viendo cómo se libra en sus calles y despachos la lucha entre taxis y VTC.

Mientras tanto por aceras, caminos y otros carriles pasan a unos 30 kilómetros por hora unos pequeños vehículos eléctricos que plantan cara a sus hermanas las bicicletas. Estos son los patinetes eléctricos.

La fiebre por estos vehículos de que superan los 25 kilogramos comenzó en San Francisco (Estados Unidos). A pocos kilómetros de la cuna de la tecnología, compañías como Lime, Bird o Spin se asentaron y aparcaron sus patinetes en las calles de la ciudad.

Un éxito abrumador que, debido a la falta de regulación, provocó abandono de vehículos conflictos con peatones y otros conductores. Un problema que se solucionó con una prohibición temporal del servicio de estas compañías.

En España, este conflicto ha llegado en 2018, un año más tarde, y la falta de regulación y previsión es la misma que la vivida hace doce meses en Estados Unidos. Antes de la llegada de estas compañías, Lime (su propietaria es Uber) lo ha hecho este verano, muchos usuarios acercaron a establecimientos para adquirir estos patinetes que rondan los 400 y 1.500 euros, dependiendo de sus características.

La primera ciudad española en poner orden con los ya famosos patinetes eléctricos fue Barcelona. El ayuntamiento comandado por Ada Colau (Barcelona en Comú) comenzó a clasificar estos vehículos en función de su peso y, también, de la velocidad que logran alcanzar.

Cuatro categorías que han sido adoptadas por el resto de ciudades, como por ejemplo Madrid. La capital lleva meses trabajando en una nueva ordenanza que equipara el uso de estos dispositivos a la bicicleta eléctrica que ya recorre la capital. No obstante, una premisa queda clara: no por las aceras.

La Guàrdia Urbana de la ciudad está sancionando a los patinetes eléctricos. En Valencia, la compañía Lime ha acabado con sus patinetes en el depósito municipal y en Madrid «están en un limbo legal», aseguran fuentes del consistorio madrileño a Innova+.

A la espera de la aprobación «a finales de septiembre», la normativa del ayuntamiento comandado por Manuela Carmena es una de las más restrictivas del país. «No han hecho caso a nuestras alegaciones», explica Iván Villarrubia, portavoz de la asociación Es por Madrid. Aunque, el ayuntamiento señala a Innova+ que «se han realizado numerosas reuniones con los colectivos afectados por la ordenanza en la fase previa a la presentación del borrador».

El borrador planteado por el consistorio de Manuela Carmena desterraba los patinetes eléctricos a unas pocas calles de la capital. Ahora, estos patinetes, que alcanzan una velocidad de hasta 30 kilómetros por hora, podrán circular por el centro. «Solo pedimos que se trate igual al patinete que a la bicicleta», señala un usuario de VMP.

La nueva ordenanza aprobada con los votos de Ahora Madrid y PSOE, siguiendo la línea de Barcelona, divide estos VMP en cuatro categorías, aunque los más usados son los de tipo A y B.

Los vehículos de tipo A, B y C podrán circular prácticamente por todas las calles de la ciudad. En concreto, lo podrán hacer por aquellas que tengan un límite de velocidad igual o inferior a 30 kilómetros por hora, que son todas aquellas que tengan un carril por sentido o un único carril.

No obstante, la circulación de ellos estará prohibida por calzadas con velocidad superior a 30 kilómetros por hora, ciclocarriles, aceras, espacios reservados a los peatones, carriles bus, ni accesos y tramos no semaforizados de la M-30.

En Valencia, hay que fijarse en la ordenanza de 2010 para encontrar la referencia a los patinetes o monopatines y es concretamente en el artículo 87, que prohíbe circular «por aceras, zonas peatonales y calzadas de uso público, salvo en los lugares especialmente destinados al efecto». Así se ha llegado a la retirada este verano de los patinetes de Lime, porque, según el alcalde de la capital valenciana Joan Ribó, «no habían avisado».

En el caso de Madrid recuerdan que «las empresas de patinetes eléctricos compartidos que anuncian su implantación en Madrid, señalar que tendrán que cumplir con las normas que rigen la ocupación del espacio público para todos los patinetes eléctricos en aparcamiento y circulación contemplados en la nueva Ordenanza».

 

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