El Comercio

«Si como mejor se aprende es jugando, ¿por qué luego eso no vale para la escuela?»

«Si como mejor se aprende es jugando, ¿por qué luego eso no vale para la escuela?»
  • El educador Jaume Funes es partidario de «dejar a los niños descansar del academicismo al salir de clase para que se formen de un modo más lúdico»

Autor del libro ‘Hartos de los deberes de nuestros hijos’, el educador, psicólogo y periodista Jaume Funes (Calatayud, 1947) visitó anteayer Gijón cuando se cumplen tres fines de semana de noviembre de la huelga de deberes convocada por la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA). Funes –que impartió una conferencia en el IX Encuentro Estatal de Aprendizaje Servicio– se refirió a la «crisis» de las tareas escolares, que «sirve para que los padres se pregunten cómo aprenden sus hijos».

«Yo no soy partidario de los deberes tal y como están concebidos en este momento», manifestó. «No digo que, al salir de la escuela, descansen, pero sí deberían descansar del academicismo para que tuvieran otras formas de aprender». Funes –que ha dedicado buena parte de su vida profesional al mundo de los adolescentes y jóvenes y sus dificultades sociales– sostiene que la escuela no tiene en cuenta lo que los alumnos aprenden fuera. «Sería importante que los lunes los profesores preguntaran a sus alumnos qué han aprendido el fin de semana con sus padres. Porque yendo al zoológico saben cómo son los mamíferos o si van de ruta de montaña, ven cómo sale la luna». Desde su punto de vista, «como más se aprende es jugando. Entonces, ¿por qué eso luego no vale para la escuela?». En su opinión, «hay que reivindicar que la vida entre en los centros educativos y que no sea una mera continuación de la escuela académica, porque eso no sirve de nada en la vida de los chavales».

Llegado a este punto, recordó el comentario reciente de una madre que le preguntó sobre este controvertido asunto. «Decía que si los chicos tienen que seguir haciendo en casa las tareas que no ha dado tiempo a hacer en el colegio, ¿qué hacía ella? ¿Enviaba a la maestra una nota diciéndole ‘no se cepilló los dientes’, ‘no hizo la cama’...? Por esta vía no llegamos a ningún sitio».

Nueva reforma, más currículo

Pero, con esta anécdota, quiso ejemplificar que «las reformas escolares no han hecho más que agrandar el currículum, cuando la función de la escuela ya no es transmitir conocimientos, sino ayudar a los chavales a descubrir dónde está ese conocimiento. Los centros educativos –subrayó– han de ser un lugar de deseo del saber, de experimentar y de probar».

Jaume Funes hizo estas valoraciones en el congreso del aprendizaje servicio, que ha reunido en Gijón a 155 personas. Esta metodología pedagógica (en la que los alumnos adquieren conocimientos haciendo algo útil  para los demás) es para el educador «una excelente y moderna manera de enseñar». «Lo que me atrajo de este modelo es comprobar cómo chicos que odian ir a la escuela, que no quieren estudiar, al enseñar , por ejemplo, internet a los jubilados y ver que se han convertido en profesores sin haberlo pretendido, descubren que saben, que pueden ayudar y servir al otro».