Candás libra la procesión de Ramos

Los niños encabezan la procesión de Candás, que acortó su recorrido a causa de la lluvia. / J. P.
Los niños encabezan la procesión de Candás, que acortó su recorrido a causa de la lluvia. / J. P.

En Luanco y Villaviciosa la bendición se trasladó al interior de las iglesias. En el templo maliayo La Borriquilla entró arropada por cientos de personas La villa marinera fue de las pocas en poder celebrarla, aunque acortó el recorrido

ALICIA G.-OVIES CANDÁS / LUANCO / VILLAVICIOSA.

«Lo que queda al final en el recuerdo es el rito entre padrinos y ahijados. Os animo a llevarles hoy el ramo a los vuestros para que el próximo domingo os den un detalle a cambio». José Manuel García, el párroco de Candás, recordó ayer durante la Bendición de Ramos una de las tradiciones más destacadas de la Semana Santa. Esa que los más pequeños esperan con ganas los días previos. Ellos fueron los encargados de llenar los primeros bancos de la iglesia parroquial, donde cada año se lleva a cabo este acto religioso, el primero de «una semana muy especial».

García hizo referencia durante su intervención a las diferentes formas de vivir la Semana Santa: la litúrgica, la de las procesiones, la que vive cada uno interiormente y la de aquellos que no la comparten. «Están los que no la viven, le tienen auténtico odio o, por falta de tiempo, no celebran nada. Todas ellas son razones para seguir haciendo lo que sale de una cabeza vacía», lamentó. Por ello, animo a los asistentes a unirse a Cristo con el corazón para tener una celebración perfecta.

La capital carreñense fue de las pocas que pudo realizar la tradicional procesión de la Borriquilla, cancelada en muchos puntos de Asturias a causa del mal tiempo. El propio párroco fue el encargado de salir de la iglesia para comprobar qué día hacía en ese momento. «No llueve prácticamente nada. Si vamos con rapidez podemos hacer la procesión», aseguró. Por desgracia, a los pocos minutos comenzaban a caer las primeras gotas, lo que obligó a acortar el recorrido.

Sin espacio

No ocurrió así en Luanco y Villaviciosa, donde las procesiones fueron canceladas con antelación, ya que en ambas localidades la bendición se realiza habitualmente al aire libre. Las iglesias de las dos villas se llenaron entonces de cientos de feligreses con sus palmas y ramos de laurel en alto, lo que obligó a los párrocos a ir haciéndose hueco para que todos se fueran a casa con el rito de la bendición cumplido.

En Villaviciosa, la Cofradía de Jesús Nazareno decidió sacar la imagen de La Borriquilla para volver a introducirla en el templo con las palmas de los asistentes enmarcando el camino. Allí, el párroco Jorge Cabal animó a todo el mundo a agitar bien los ramos mientras los bendecía y a acompañar el momento cantando.

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