El Comercio

Un polémico acotamiento de pastos preocupa a los ganaderos de Ribadesella

  • La alcaldesa entiende que con el «error» de la decisión tomada por la Consejería de Desarrollo Rural «están pagando justos por pecadores»

El último acotamiento de pastos aprobado por la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales en el concejo de Ribadesella ha levantado en armas al colectivo ganadero del municipio y ha propiciado un encuentro urgente entre Ayuntamiento y Consejería. La resolución se hizo oficial el pasado lunes y la reunión entre ambas partes se celebró este viernes con la alcaldesa Charo Fernández como portavoz municipal. La regidora considera que en la disposición final existe un «error, un malentendido» que debe ser corregido.

El departamento que dirige María Jesús Álvarez dictaminó acotar 181 hectáreas de terreno situadas en el paraje comunal de Llovio-Cubera, entre los concejos de Ribadesella y Llanes, por un incendio ocurrido el 28 de diciembre de 2015. La decisión final establece dos años de prohibición al pastoreo para 74 hectáreas y diez para las 107 restantes, de las que 80,90 están en el término municipal riosellano. «Pensamos que esto es un error porque estas últimas pasan de una propuesta inicial de 8 hectáreas a una superficie final de 80,90», dijo la alcaldesa. Es decir, todo podría deberse a un error de inscripción. «Además, si lo comparamos con el municipio de al lado vemos que hay criterios diferentes para establecer acotamientos a diez años cuando son superficies y terrenos similares, prácticamente iguales», añadió Fernández Román. En Llanes solo son 26 las hectáreas que quedan acotadas a una década.

Cuando la consejería publicó su propuesta de acotación el pasado mes de julio, el Ayuntamiento de Ribadesella encargó un estudio a un ingeniero técnico forestal en el que ya se detectaban varios errores topográficos. A su vez, en las alegaciones presentadas se hizo hincapié en que los ganaderos de la zona nada tuvieron que ver con el incendio. Aún así, las restricciones acordadas por el Principado solo afectan y perjudican al colectivo ganadero «al que le causan un grave perjuicio económico». Por un lado se quedan sin pastos con los que alimentar el ganado y por otro, al carecer de ellos, verán reducidas las subvenciones agrarias.

Charo Fernández espera que el «error» sea corregido cuanto antes para evitar la «indefensión» en la que ahora se encuentran la corporación y los ganaderos de riosellanos. De no ser así, el Consistorio presentará un recurso de reposición ante la misma Consejería de Desarrollo Rural.

Los pastos afectados, ubicados en los montes de Santianes -próximos al Polígono Industrial de Guadamía- son los que soportan mayor carga ganadera en el concejo de Ribadesella. La alcaldesa entiende que con la resolución aprobada «están pagando justos por pecadores». Por ese motivo reclama «más eficacia en la persecución de los pirómanos en lugar de castigar a quien depende de esto para subsistir».

Además, responsables municipales y ganaderos creen que los acotamientos a tan largo plazo impiden que el ganado mantenga limpio el monte, lo que se traduce en un aumento de la maleza. Es la pescadilla que se muerde la cola, ya que cuanto mayor sea la superficie de matorral mayor será el riesgo de incendio forestal.