Los chiringuitos ilegales vuelven a la orilla del río Sella

Uno de los chiringuitos ilegales ubicado en terreno cangués. / J. LL.
Uno de los chiringuitos ilegales ubicado en terreno cangués. / J. LL.

Estos negocios irregulares persisten en el cauce pese a los esfuerzos del ayuntamiento por erradicarlos

L. CASTRO / T. BASTERRA CANGAS DE ONÍS.

Pese a las diferentes campañas que durante esta temporada han realizado los ayuntamientos ribereños del Sella, los chiringuitos ilegales no consiguen ser erradicados del río más famoso de Asturias. Los consistorios de Ribadesella, Parres y Cangas de Onís llevaron a cabo diferentes controles para expulsar de las márgenes del cauce a estos negocios irregulares que hacen una competencia directa a aquellos otros establecimientos del Sella que sí tienen sus permisos en regla.

Los operativos comenzaron en abril y a las inspecciones iniciales siguió la primera sanción. En este caso para el propietario de una 'food-truck' que se ubicaba en la localidad riosellana de Cuevas del Agua y que carecía de licencia para operar.

En otros casos los ayuntamientos incautaron el mobiliario y el género de algunos de estos puestos, además de interponer la correspondiente sanción, pero eran conscientes que estos 'falsos hosteleros' volverían al lugar antes o después.

Como temían esto es algo que ha vuelto a ocurrir este verano, como ayer constató EL COMERCIO. Este diario recorrió ambas márgenes del río y localizó dos negocios ilegales, ambos en terrenos del concejo de Cangas de Onís, en las inmediaciones de la depuradora de Ricao y también cerca de la finca donde se celebra el festival Aquasella. Aguas más abajo también había chiringuitos, pero en este caso legales, con unas instalaciones acordes a un negocio de estas características. De hecho algunos de ellos son propiedad de empresas de turismo activo que ofrecen la posibilidad de bajar el Sella en canoa.

Hosteleros legales y lugareños criticaban ayer que no se haya erradicado de forma completa a estos chiringuitos ilegales. «Venden las bebidas calientes, más caras y sin control. No dan buena imagen y las administraciones deberían hacer más. Tendría que ir algún policía o alguien con autoridad para sancionar todos los días a mediodía y primeras horas de la tarde para echarles y que se dejen de poner en estos lugares», clamaban.

Los propios responsables de estos negocios irregulares se muestran violentos con quienes les recriminan su actividad y ayer persiguieron a dos periodistas de este diario cuando revisaban el cauce del Sella observando la presencia de estos precarios establecimientos.

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