El excesivo uso del móvil ya se aborda en la prevención de riesgos laborales

Natalia Fernández Laviada, en el auditorio del Centro Niemeyer. / MARIETA
Natalia Fernández Laviada, en el auditorio del Centro Niemeyer. / MARIETA

«Las condiciones de trabajo de las 'kellys' son durísimas, y peores en los hoteles de más estrellas», destaca una de las ponentes del Congreso de Ergonomía

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La segunda jornada del séptimo Congreso Iberoamericano de Ergonomía que se celebra en el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer permitió que ayer sus doscientos participantes reflexionasen sobre la seguridad laboral en el futuro, en los retos y oportunidades que no sólo llegan con las nuevas tecnologías sino que ya se encuentran en el mundo laboral.

Fue, por ejemplo, el eje de la ponencia de Natalia Fernández Laviada, subdirectora general de Prevención, Calidad y Comunicación de la a muta La Fraternidad-Muprespa, que planteó el reto de «humanizar las nuevas tecnologías» aprovechando su potencial. Así, contrapuso la visión negativa centrada con la destrucción de puestos de trabajo provocada por las nuevas tecnologías con los nuevos nichos de mercado generados por el avance tecnológico.

La nueva sociedad digital altera todas las estructuras sociales, la forma de relacionarse entre las personas y también genera nuevos riesgos laborales que obligan a establecer novedosas estrategias ante los riesgos de 'infointoxicación'. «El 72% de usuarios no apaga el móvil ni para dormir; el 80% no se despega de él ni para comer y sólo un 1,5% lo deja en casa en vacaciones», comentó.

Sin embargo, frente a esos datos y la ansiedad que se genera en muchas personas, las nuevas tecnologías ofrecen numerosas posibilidades en las que insistió Fernández Laviada. Citó experiencias concretas en su mutua y que, en otras organizaciones empresariales, se traducen en un mejor aprovechamiento de su talento y refuerzo de la cultura empresarial y valores positivos. «Humanismo y tecnología, conexión y comunicación no son términos contrapuestos, sino complementarios. Aprendamos nuevas habilidades sociales», concluyó Natalia Fernández.

La dureza de las 'kellys'

Pero, junto a esta realidad, también se conocieron casos que, en el día a día, implican una mejora de las condiciones de trabajo. Sucedió con la primera campaña que se hizo en España para analizar las condiciones de trabajo de las camareras de piso en los hoteles o las 'kellys'.

«El Parlament nos hizo un requerimiento y, en 2016, se hizo la primera inspección a treinta hoteles de Cataluña. En este año, llegaremos a setenta», explicó ayer Carme Barba, técnica habilitada en la Inspección de Trabajo de Cataluña.

Lo cierto es que las condiciones de trabajo de las 'kellys' son durísimas. No sólo por las condiciones económicas, también por el diseño de las habitaciones. «La limpieza de algunas mamparas de ducha obliga a movimientos muy complejos, donde tienen que forzar mucho los músculos. Disponen de un tiempo concreto para cada habitación, pero no se tiene en cuenta los desplazamientos que deben hacer para ir a por ropa o por las 'amenities' que deben reponer», comenta. Paradójicamente, las peores condiciones se encuentran en los hoteles de más estrellas.

En el primer año, el 73% de los hoteles recibieron requerimientos para realizar mejoras. «En algunos casos hubo hoteles que reconocieron la cesión ilegal de trabajadoras y las incorporaron a sus plantillas; pero eso no quita que las condiciones de su trabajo sean durísimas. Hay muchas cosas que cambiar. Algunas son fáciles, pero otras son mucho más complicadas porque afectan a cambios en el diseño de las habitaciones de los hoteles y requieren un mayor esfuerzo y tiempo», comenta. En el proceso no faltaron sanciones a varias de las empresas inspeccionadas.

Por su parte, el presidente del comité científico del congreso, Gustavo Rosal de López, ingeniero del factor humano en Prever Control, destacó la importancia de citas como este simposio para desarrollar una cultura de la seguridad. «No sólo son las normas legales y la aplicación en la empresa. La seguridad es muy cultural y el entorno es decisivo», aseguró. Rosal avanzó que, en los próximos años, se tenderá cada vez más atención a factores como la fatiga y el entorno social a la hora de evaluar los riesgos que ya no son sólo físicos.

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