El Comercio

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Juego de parejas

  • Hoy regresa al Teatro Campoamor 'Così fan tutti' (Así hacen todas), de Mozart, el tercer título de la 69 Temporada de la Ópera de Oviedo

  • Una curiosa apuesta permitirá descubrir si el amor es tan fiel como lo pintan

Mozart compuso sobre libretos del sacerdote libertino Lorenzo Da Ponte tres óperas italianas: 'Las Bodas de Fígaro', estrenada en 1786, 'Don Giovanni' (1787) y 'Così fan tutte' (1790). Esta última, calificada por sus autores como «ópera bufa en dos actos», pese a tener el formato de una ópera de cámara, lo que en principio la haría más asequible, es la menos representada, y en muchos sentidos, la más sorprendente.

En las entretenidas 'Memorias' de Lorenzo Da Ponte, publicadas en España por Siruela, mientras que las menciones a 'Don Giovanni' o a 'Las Bodas' aparecen con relativa frecuencia como pequeñas pinceladas en el texto, de 'Così fan tutte' apenas se dice nada. Incluso a la ópera, Da Ponte la cita por su subtítulo: 'La escuela de los amantes', como si quisiese olvidar una obra que en muchos aspectos nació con mala fortuna. A la quinta representación de su estreno en Viena se tuvo que suspender por la muerte del Emperador José II. Mozart, que moriría un año después, no se recuperó del fiasco económico. El siglo XIX intenta modificar el texto, que se juzga artificial -sin duda lo es- y trivial, impropio de una música tan sublime.

En las temporadas operísticas ovetenses, 'Così fan tutte' se representó solo en dos ocasiones. La primera vez en 1985 y, hace justo diez años, en el 2006, en una versión veneciana y preciosista protagonizada por Ángeles Blancas. Hoy, a las 19 horas de la tarde, y los próximos días 15, 17 y 19, a las 20 horas, regresa al Campoamor está hermosa ópera de Mozart. Producida por la Ópera de Oviedo, está concebida y dirigida escénicamente por Juan Antón Rechi. Corrado Rovaris, bien conocido del público ovetense por sus direcciones de óperas como 'Peter Grimes', 'Don Carlo', 'La Traviata' o 'Ainadamar', estará al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) y el Coro de la Ópera de Oviedo. Los intérpretes serán Carmela Remigio (Fiordiligi), Paola Gardina (Dorabella), Isabella Gaudí, (Despina), Alek Skrader (Ferrando), Joan Martín Royo (Giuglielmo) y Umberto Chiummo (Don Alfonso).

Las fuentes literarias de 'Così fan tutte' se hayan en numerosas obras clásicas, desde 'La Metamorfosis' de Ovidio, al 'Decamerón' de Boccaccio. En España, un tema similar lo recoge Cervantes en 'El curioso impertinente', la novelita intercalada en 'El Quijote'. Da Ponte estructura en un perfecto orden simétrico la historia de los oficiales Ferrando y Giuglielmo y sus respectivas prometidas, las hermanas Fiordiligi y Dorabella. Don Alfonso, un filósofo cínico, trasunto de Da Ponte, duda de la constancia y fidelidad de las mujeres. El filósofo apuesta con los oficiales que sus amantes les serán infieles, y con la complicidad de la criada Despina, conseguirá su propósito. La farsa llega a su fin con una relativa reconciliación -no hay que enfadarse porque «così fan tutte», dice Don Alfonso-, pero que abre paso tanto a la duda como a cierta nostalgia del amor. Sin duda, la música de Mozart nos está diciendo que las parejas del juego, especialmente la formada por Ferrando y Fiordiligi, son más profundas, más enamoradas, y más auténticas, que las de la propia realidad.

Sobre esta farsa, propia de la ópera bufa, Mozart hace que los personajes, lejos de ser meros objetos de vodevil, tengan vida y personalidad propia. La música de Mozart mira al pasado de la ópera cómica dieciochesca. Incluso el personaje de Despina es un trasunto de la Serpina, la criada de 'La serva padrone' ('La sierva dueña'), de Pergolesi. Mozart imprime más allá del texto carácter a los protagonistas. A Ferrando le hace soñador, a Fiordiligi, sentimental; a Dorabella, coqueta; a Giuglielmo le hace aventurero, maquinador a Alfonso y a Despina, astuta. Y bajo la aparente desenvoltura del juego, subyace un principio de melancolía y de sentimientos eternos.

Musicalmente, la ópera, inmersa en la última etapa de creación de Mozart, destaca por la riqueza melódica, el colorido orquestal, muy matizado por los instrumentos de viento madera y cierta sensualidad armónica modulante. Mozart combina la individualización de los personajes, con arias cimeras como 'Un aura amorosa', que canta Ferrando, con un sentido concertante de las voces. Nunca una ópera de Mozart tuvo tantos números de conjunto. Y es que el juego de las parejas, muchas veces descubre la pasión individual.