«Los curas obreros fueron un oasis de libertad durante el franquismo»

Juan Antonio Delgado accede al estrado para dar su charla sobre los cursas obreros del franquismo. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Juan Antonio Delgado accede al estrado para dar su charla sobre los cursas obreros del franquismo. / JOAQUÍN PAÑEDA

El escritor Juan Antonio Delgado destacó los casos del padre Llanos en el Pozo del Tío Raimundo y de Francisco García Salve, quien presidió CC OO

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

En todas partes se dan excepciones y en la Iglesia católica de la segunda mitad del siglo XX, «un pilar esencial para el franquismo», también la hubo. Fue la protagonizada por los conocidos como curas obreros, figuras clave dentro del movimiento de los trabajadores y que tuvieron una presencia más que importante en Asturias. «La trayectoria de estos curas obreros está fuertemente enraizada en nuestra región», afirmó ayer el escritor Juan Antonio Delgado durante la primera de las dos actividades que conforman las Jornadas sobre Curas Obreros, un proyecto promovido por la Fundación Juan Muñiz Zapico de Comisiones Obreras con el apoyo del Ayuntamiento, y que busca acercar el papel jugado por estos eclesiásticos en el antifranquismo gijonés de las décadas de los sesenta y los setenta.

En la Vallecas más marginal

Delgado, autor de las biografías de dos de los curas obreros más ilustres como son el padre Llanos y Francisco García Salve, aprovechó su ponencia para destacar su importancia y recordar algunas de las historias más representativas de estos dos personajes. «El padre Llanos me llegó a confesar que quien realmente le había evangelizado y cambiado su manera de vivir habían sido los obreros», contó. Precisamente, el padre Llanos es quizás el cura obrero más conocido en España. Un jesuita convencido que, tras sufrir una crisis existencial en 1955, decide afincarse en El Pozo del Tío Raimundo, una zona marginal perteneciente al distrito de Vallecas de donde no se moverá hasta su muerte. «Tuve la oportunidad de convivir con él. Una persona entrañable con fuertes convicciones izquierdistas», recordó Delgado sobre un sacerdote que llegó incluso a ejercer militancia en el Partido Comunista Español dentro de la oposición clandestina al franquismo.

Otro de los que tomó la palabra en el acto celebrado en el Centro Integral de El Coto fue Francisco Prado Alberdi, presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, quien destacó la importancia de las obras publicadas por Delgado. «Hay una gran escasez de trabajos sobre los curas obreros, y los que hay son bastante sectoriales. Uno de los fines de esta jornada es precisamente motivar la documentación de la historia de estos curas», remarcó.

«De ese caldo tan negro...»

Alberdi también puso el foco en el vínculo entre la religión cristiana y el sindicato de Comisiones Obreras. Aunque aparentemente parezcan dos instituciones inconexas, su relación queda patente en la figura de estos religiosos. «La Iglesia católica está muy unida a CC OO y quien piense lo contrario se equivoca», declaró, a la vez que incitaba a recuperar aquel ejemplo de las parroquias que supusieron «un oasis de libertad» en una época convulsa de la historia española. «De ese caldo tan negro que era la Iglesia de aquel momento surge un sector que se compromete con la justicia social y la lucha por la libertad. Sin duda, es un fenómeno sociorreligioso de gran importancia», destacó.

La jornada continuará mañana en el Centro Municipal Integrado de Pumarín-Gijón Sur, con un diálogo abierto al que asistirán algunos de los curas obreros de aquella época. «Tampoco hay que olvidarse de los curas obreros de hoy en día, que siguen llevando a cabo acciones sociales de gran relevancia», concluyó Delgado.

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