Los Fuegos de Gijón recrearán arcoíris, auroras boreales y terremotos con 5.000 artificios

Artificios vistos desde el puerto deportivo el año pasado, con una densa niebla que impedía apreciar sus formas. / JOAQUÍN PAÑEDA

Pirotecnia Pablo lanzará más de mil kilos de pólvora en media hora, que incluirán una gran palmera rosa con pistilo naranja y mortero

ANDRÉS PRESEDO | PALOMA LAMADRID GIJÓN.

El cielo se teñirá de rojo, naranja, amarillo, verde, cian, azul y violeta en los primeros minutos del 15 de agosto. Un arcoíris «en abanico» que se lanzará desde once ángulos. Ésta es una de las figuras que podrán verse en la Noche de los Fuegos, siempre y cuando la meteorología lo permita. El proyecto «exclusivo y personalizado para Gijón» por Pirotecnia Pablo está inspirado en fenómenos naturales. 'Aurora boreal, arcoíris y terremoto en la Noche de Begoña' es el título del espectáculo, que incluye el lanzamiento de 1.103 kilos de pólvora y 5.007 artificios, que la empresa canguesa disparará al aire en sesenta tandas.

Además de contemplar el arco de color, los cientos de miles de gijoneses y visitantes que se concentrarán en la villa de Jovellanos el próximo lunes verán «auroras boreales con gran sol rojo, ondas, estructuras verticales de colore verde, rojo, amarillo y azul», tal y como detalla el proyecto artístico presentado por Pirotecnia Pablo. Probablemente, las fuerzas de la naturaleza que más sorprenderán por su espectacularidad serán los terremotos, con potencia de grandes calibres (de 125 a 180 milímetros de diámetro). Tres seísmos tiene previsto lanzar la empresa asturiana para festejar la llegada del Día Grande.

El primero «será con volcanes rugidores de titanio, truenos de aviso en volcán y grandes carcasas». El segundo, «en 21 puntos de fachada», y el tercero propiciará un «apoteósico final». Una de las novedades programadas es la introducción de una «gran palmera en color rosa con pistilo naranja y carcasa de mortero haciendo ola». No será la única figura que recuerda al árbol tropical del que toma su nombre, ya que se lanzarán un grupo de palmeras lloronas en dos fases. No faltarán unos clásicos en los espectáculos de la Noche de los Fuegos: los artificios en color rojo y blanco, que componen la bandera de la ciudad. Se dispararán en 21 posiciones a nueve alturas a través de monotiros secuenciados. El espectáculo durará media hora, como es habitual. Este castillo de fuegos artificiales «es único en alturas, ritmo y calidad», según apunta la empresa pirotécnica en el proyecto presentado al Ayuntamiento y que se hizo con la adjudicación. De hecho, Divertia le concedió los 25 puntos máximos previstos para el apartado artístico: por la originalidad y exclusividad para Gijón, la duración y el ritmo, el colorido y la altura en las figuras y por la combinación de figuras, alturas y efectos, así como por el final apoteósico incluido.

La empresa canguesa disparará tres seísmos con potencia de grandes calibres

Pendientes del tiempo

La firma pirotécnica consiguió el contrato para encargarse de la Noche de los Fuegos por 47.432 euros, IVA incluido. Al concurso convocado se presentaron seis ofertas, una de las cuales quedó descartada por defectos detectados en la documentación. De las cinco restantes, la propuesta de Pirotecnia Pablo fue la segunda más barata, si bien la ventaja de la más económica fue absorbida por la valoración del proyecto artístico y las mejoras. Será la séptima vez consecutiva que dé color al firmamento gijonés en la madrugada del 14 de agosto. Los responsables políticos y la ciudadanía ponen un ojo en el cielo de manera especial este año tras los problemas de visibilidad registrados en 2016. Esperan que los únicos fenómenos de la naturaleza que reinen esa noche sean los que lance Pirotecnia Pablo desde el cerro de Santa Catalina.

El año pasado, una densa niebla impidió que se vieran correctamente los artificios. Apenas eran perceptibles luces en el cielo desde numerosos puntos de la ciudad. Este chasco supuso una agitada polémica, tanto entre los vecinos como entre los grupos municipales. Las voces más críticas afearon que el Ayuntamiento decidiera continuar adelante con el espectáculo a pesar de las malas condiciones meteorológicas que había esa noche. El concejal de Festejos y presidente de Divertia, Jesús Martínez Salvador, defendió entonces la determinación de lanzar los fuegos de artificio por cuestiones técnicas y económicas.

El edil remarcó entonces que un montaje tan complejo como el que se realiza cada año en el cerro, con casi una tonelada de pólvora, «no se puede tratar como una piñata infantil, porque hay muchas cosas detrás». Defendió que las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) no apuntaban problemas, pero la bruma había surgido de manera imprevista.

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