Lo que el Auditorio cambió

El concierto dirigido por Daniel Barenboim en 2005. / M. R.
El concierto dirigido por Daniel Barenboim en 2005. / M. R.

El edificio revolucionó el panorama cultural y congresual con su apertura en 1999 | «Era una necesidad absoluta en un sitio como Oviedo, donde la música clásica es importante», afirma el presidente de Ópera, Jaime Martínez

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

La inauguración del Auditorio Príncipe Felipe en 1999, dejando aparte los incumplimientos en materia de seguridad y el hecho de que, aquel 29 de abril, la obra todavía estaba sin rematar, supuso un importante revulsivo para el panorama cultural de Oviedo.

Hasta entonces, los dos grandes equipamientos culturales de la ciudad, el Teatro Campoamor y el Filarmónica, con 1.446 y 750 localidades, respectivamente, no permitían la realización de grandes eventos musicales. En el Auditorio, con todas sus salas a pleno rendimiento, caben 3.200 personas. «Era una necesidad absoluta en un sitio como Oviedo, donde la música clásica es muy importante, y otras músicas también», pondera el presidente de la Ópera de Oviedo, Jaime Martínez.

Asistencia
2014:
169.280 personas a 703 eventos.
2013:
163.242 personas a 533 eventos.
2012:
149.124 personas a 441 eventos.
Grandes conciertos
1999:
Scala de Milán dirigida por Ricardo Mutti.
2001:
Joaquín Sabina.
2005:
Concierto con la paz dirigido por Daniel Barenboim y Woody Allen.

Para el presidente de la Sociedad Filarmónica de Oviedo, Jaime Álvarez-Buylla, la apertura del Auditorio «puso Oviedo casi en primera línea, es estupendo». Gracias a la labor de directores como Max Valdés y Encarna Rodríguez, fue «un pistoletazo de salida impresionante». Además, «la gente de Asturias está muy contenta con la programación, algo que es muy complicado».

«Era muy importante el Auditorio, somos una ciudad muy musical. Siempre prestó un buen servicio», señala la cronista de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve. Echa de menos, no obstante, que se perdiera el remate de «un tejado verde muy bonito» que tenían los depósitos de agua de Pérez de la Sala sobre los que se construyó el edificio. También lamenta que no lo proyectase Rafael Moneo, como estaba previsto.

Los datos avalan sus valoraciones. En 2014 Oviedo era una ciudad de 223.765 habitantes, según el INE (Instituto Nacional de Estadística). En agosto de este año se registraron 3.000 menos. Ese año, el último con datos públicos de asistencia al Auditorio disponibles, fueron a él 169.280 personas. La tendencia era creciente: los asistentes de 2014 fueron 6.000 más que los de 2013 y 20.000 más que los de 2012.

Se pueden encontrar algunos datos más recientes en la memoria de coste de los servicios municipales, aunque en este caso se encuentran mezclados el Auditorio y el Palacio de Exposiciones y Congresos de Buenavista. Así, por ambos espacios pasaron 203.500 personas en 2016 y, en 2015, 214.224.

Más allá de los muros, cabe reseñar la relevancia de los músicos que han pasado por el Auditorio, algunos de fama mundial. Álvarez-Buylla recuerda que ya en 1999, poco después de la inauguración, «vino la orquesta de la Scala de Milán, que dirigió el maestro (Ricardo) Mutti y magníficos artistas franceses, chinos... Dieron un concierto formidable, de los españoles Alicia Larrocha y Joaquín Achúcarro». Martínez destaca el «importantísimo» catálogo de «conciertos del Ayuntamiento, orquestas, pianistas y cantantes de primerísimo orden. Me lo dice mucha gente. El año pasado vino el tenor Piotr Beczala, uno de los mejores del mundo». Afamados directores como Daniel Barenboim han conducido aquí.

Ya en el terreno de la música más ligera, por las tablas del teatro Campoamor han pasado Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Manolo García, Falete o incluso el cineasta Woody Allen.

Hoteles y congresos

No menos importante es el apellido del Auditorio, Palacio de Congresos, único en la ciudad hasta la apertura del diseñado por Calatrava e inaugurado en 2011. Dio pie a un gran aumento de la oferta hotelera: en abril de 2005 había 3.645 plazas de hotel en Oviedo, según el INE . El mismo mes de 2011 eran 4.818 y este año, 5.742.

De acuerdo con el directivo de la patronal hostelera Fernando Corral, las actividades del Auditorio «pusieron a Oviedo en el mapa congresual», dando así pie «a la llegada de turistas que no tenían cabida». Ángel Zubizarreta, de la Asociación Oviedo Congresos, apunta que «hasta entonces los congresos se limitaban a los espacios que tenían los hoteles, el hospital o la Universidad, no había otros».

Ahora, tras los problemas de seguridad del edificio, queda pensar cómo será su futuro.

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