El Comercio
Katia Borlado.
Katia Borlado. / E. C.

Katia Borlado: «Buscamos poner a los jóvenes frente al espejo»

  • La actriz gijonesa llega el domingo al Jovellanos con ‘Punk Rock’, una obra de la Joven Compañía que se adentra en los problemas de la adolescencia

Katia Borlado (Gijón, 1990) anda estos días nerviosa. Subirse a un escenario siempre impone, pero hacerlo en el Teatro Jovellanos, más. Actúa en casa esta joven actriz este domingo y las mariposas afloran. Llega con la Joven Compañía y 'Punk Rock', un texto de Simon Stephens, versionado por José Luis Collado. Víctor de la Fuente, Cristina Gallego, Ana Viejo, Jota Haya, Juan Frendsa y Tana Payno la acompañan en escena, dirigidos por José Luis Arellano.

¿Impone el Jovellanos?

Impone. Es algo muy bonito actuar en Gijón, pero también es una responsabilidad. Por la familia, los amigos, los excompañeros de la Escuela de Arte Dramático... Pero estoy ilusionada y contando las horas.

¿Qué es 'Punk Rock'?

Es una obra de siete adolescentes en la que tratamos temas que creemos muy necesarios. Nosotros desde la Joven Compañía trabajamos para crear un público que asista a teatro, que olvide esa idea de que es antiguo... En Madid lo estamos consiguiendo. Nuestra idea es que no se sientan estúpidos, que a veces los tratamos como tal, cuando ellos saben perfectamente de lo que estamos hablando. Lo que planteamos es ponerles un espejo delante y decirles : «Esto es lo que ocurre», «moveos», «hagamos cosas», «creed en vosotros mismos». Esta obra habla sobre todo de un caso de bullying, pero también se adentra en otros microcosmos, porque cada personaje tiene su propia historia, como ocurre en el aula. Habla de todas las presiones a las que están sometidos los adolescente.

¿Pero es una obra para todos los públicos?

Por supuesto. Son temas que nos interesan a todos.

¿Es buena idea ir padres e hijos juntos a verla?

Sí. Sería muy bonito. Pero no la recomiendo para niños, porque es bastante cruda.

¿Se sale de la función con muchas cosas que reflexionar?

Sí. Es curioso, porque muchas veces cuanto más crudo eres en la obra, más se ríen los chicos, y es porque tenemos comprobado que no saben cómo gestionar su propia tensión y la sueltan mediante la risa. En los coloquios posteriores surgen reflexiones muy interesantes. Por la mañana tenemos matinales para institutos y la acogida es muy bonita.

Por ahí va el trabajo de la Joven Compañía.

Sí. En prinpicio, aunque sea una temática que puedan entender los adultos, siempre intentamos llegar a los jóvenes. Empezó con una escuela municipal en Parla y se buscó algo que llamase su atención, que les hiciese cambiar su visión del teatro.

¿Cuál es la receta para interesar a los jóvenes?

Una es vivirlo con la misma intensidad con la que ellos viven la adolescencia. Y hay que tratarlos sin condescendencia. No son menos, simplemente ellos están empezando abrirse al mundo adulto. De una manera muy onírica, es cogerles de la mano y llevarles a viajar por la obra con nosotros.

¿Es muy difícil buscarse la vida en Madrid?

Lo fue en su momento. Llevo cuatro años casi y al principio fue durísimo y ahora ya es mi segunda casa. Es complicado encontrar trabajo como actriz, pero ahora estoy feliz con la Joven Compañía y el teatro. Es algo que sé que no quiero abandonar.

¿Y sigue buscando?

Sí, sigo llamando puertas. Nunca puedes parar. Yo me vine con la idea de que iba escuchar muchísimos 'noes' para llegar a un 'sí'

¿Pero qué 'sí' tiene ganas de oír?

Lo primero, quiero poder mantenerme en el teatro todo el tiempo del mundo. Pero sí me gustaría probar cine y televisión.

La precariedad entre los actores es grande. ¿Alguna solución?

Que el Gobierno decida darle más importancia a la cultura y no recortarla constantemente.

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