«Respaldo a Javier en su último tramo y a Barbón para que sea el presidente»

Pedro Sánchez, el pasado miércoles, en la sede de la FSA. / ÁLEX PIÑA

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE: «En este partido no hay dedazos, hay decisiones colectivas. Adrián es muy valorado por la ciudadanía, y estará en el lugar que la militancia decida que esté»

ANA MORIYÓN OVIEDO.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (Madrid, 1972), participó el pasado miércoles en una asamblea abierta sobre las pensiones celebrada en Oviedo y aprovechó la visita a Asturias para señalar a Adrián Barbón como el mejor candidato posible para las próximas elecciones autonómicas. El líder socialista destacó también la labor de Javier Fernández en defensa de los servicios públicos en los años de crisis económica y le mostró su apoyo «en su último tramo de mandato». Pero entiende Sánchez que es un «presidente de salida» y que es Barbón quien debe asumir, ahora, los nuevos desafíos del Principado.

-Mucho se ha hablado de las notorias ausencias en la Escuela de Buen Gobierno del PSOE. ¿Le preocupa que esta imagen de desunión les pueda pasar factura electoral?

-Lo importante es que todos fueron invitados, unos vinieron y otros no pudieron venir. Pero creo que ahora la tarea de todos los dirigentes del partido en general, y la mía en particular, es ganar la confianza de los ciudadanos. Y en eso estamos trabajando.

-¿Ha mejorado algo la relación con los barones?

-Compartimos el mismo objetivo, que no es otro que reconstruir el estado de bienestar y hacer frente a las nuevas marginalidades que existen como consecuencia de los recortes y de una economía globalizada y digitalizada. A partir de ahí, lógicamente, la comunicación es la que tiene que ser entre el secretario general y sus presidentes autonómicos.

-Javier Fernández no acudió a la asamblea abierta el miércoles. No parece que la relación sea muy buena...

-Yo apoyo a Javier Fernández ya en su último tramo del mandato y apoyo también a Adrián Barbón para que sea el próximo presidente asturiano.

-No me ha dado ni oportunidad para preguntarle por su candidato para Asturias...

-(risas)

-Y, ¿cómo cree que ambos dirigentes están llevando la bicefalia en el PSOE asturiano?

-No es la primera vez que la FSA pasa por una situación de este tipo. El propio Javier Fernández también la vivió como secretario general del partido mientras Tini Areces era el presidente. Me parece que Javier es un presidente de salida y espero que Barbón sea el próximo presidente del Principado.

-Está claro que no tiene ninguna duda al respecto.

-Si yo fuera asturiano, no tendría duda de a quién votar. Adrián Barbón es un líder joven que le puede dar un nuevo impulso a esta comunidad desde la izquierda para abordar todos estos desafíos que tiene la Asturias de hoy. Barbón es mi candidato.

-Hay quien ha interpretado su apoyo a Adrián Barbón como un «dedazo». ¿Que el secretario general se posicione en favor de un candidato desvirtúa el proceso de primarias?

-En este partido no hay dedazos, hay decisiones colectivas. El candidato socialista a la presidencia de Asturias lo decidirán los dedos de los casi 8.000 militantes de la FSA. Adrián Barbón es líder de los socialistas de Asturias, muy valorado por la ciudadanía, y estará en el lugar que la militancia decida que esté.

-¿Cuál es el motivo de tanta premura para las primarias? ¿Urge consolidar al futuro cabeza de cartel?

-Los tiempos para sus procesos internos los decidirá la FSA con la ejecutiva federal. Cuando hay un cambio de ciclo interno es más necesario presentar liderazgos sólidos a la sociedad.

-El nuevo reglamento del partido ha generado críticas. Hay sectores que reprochan el poder que se ha dado al aparato para decidir, en cada momento, si 'tirar' o no de simpatizantes. ¿Está el reglamento hecho 'a medida'?

-Efectivamente, es un reglamento hecho a medida. A medida de los simpatizantes y de los militantes. Es evidente que hay múltiples realidades y la ejecutiva federal del PSOE lo que tiene que hacer es reconocerlas, porque no es lo mismo un municipio de unos 5.000 habitantes que una gran capital, como Madrid. Lo que hemos hecho es reconocer todas esas realidades y establecer un marco para dar respuesta a la demanda de los ciudadanos y de los afiliados de hacer de nuestras federaciones organizaciones más democráticas, más participativas y más paritarias. El nuevo PSOE es el PSOE de la militancia y un partido cercano a sus militantes es un partido cercano a sus votantes.

-¿El viejo PSOE no lo era?

-Sí, pero no. Porque hoy la militancia, la afiliación o el compromiso de un joven con una organización no es el que había hace 30 años. Hoy se quiere decidir, se quiere participar, se quiere influir. Antes la afiliación tenía otro contexto histórico y obedecía a otro tipo de sociedades. Lo que ha hecho el PSOE es adaptarse a la sociedad a la que sirve, que es la España de 2018.

-¿Qué valoración hace de la trayectoria de Javier Fernández?

-Muy buena. Yo creo que ha sido un extraordinario presidente para el Principado de Asturias y, en los momentos difíciles que ha habido a lo largo de estos años de crisis, creo que ha representado de manera certera y convincente los valores del PSOE en la gestión pública, manteniendo la educación, la sanidad pública y la dependencia en circunstancias muy difíciles. Defendiendo, además, los intereses del conjunto del partido frente a un gobierno conservador.

-Momento especialmente difícil fue también su etapa al frente de la gestora del partido. ¿Se ha pasado ya página de todo aquello?

-Fueron momentos difíciles, pero lo importante es que están superados. La militancia habló de manera clara, también en Asturias, y lo que importa ahora es ganarse la confianza de los ciudadanos. Yo, humildemente, es a lo que me dedico.

Futuro del carbón

-El Principado ha sido crítico con algunas decisiones del partido. La última, esta misma semana, con la propuesta del consejo asesor de plantear el cierre de las centrales térmicas en 2025. Le pide a la dirección del partido que no la refrende.

-El PSOE es un partido abierto que escucha todas las opiniones de personas relevantes, no solo en el ámbito nacional sino también en el internacional, de lo que debe ser la política energética para hacer frente y mitigar los efectos del calentamiento global. Y el consejo asesor está formado por expertos y por científicos que plantean sus escenarios.

-¿Pero el partido hace suya esa propuesta?

-No es una cuestión de hacerla nuestra, o no. Es una posición académica y de expertos que lógicamente nosotros tenemos en cuenta. Pero la posición política del PSOE la fija la comisión ejecutiva federal y la ha fijado en múltiples ocasiones. El PSOE aboga por una transición justa y un pacto por la energía que contemple al carbón como parte del mix energético, pero también pone énfasis en el abandono, la parálisis y el engaño al que el Gobierno del PP ha sometido a las cuencas mineras. Se habla mucho de la fecha del fin del carbón, pero no se habla de otras muchas propuestas que están poniendo encima de la mesa estos expertos y que tienen que ver con vincular la financiación autonómica a elementos de transición energética o de la necesidad de la movilidad sostenible.

-No es la primera vez que surgen discrepancias entre el Principado y Ferraz en relación al espacio que debe ocupar el carbón autóctono. ¿Hay diferencias reales?

-Creo que tanto el Principado como la comisión ejecutiva federal compartimos la crítica sin paliativos a la falta de política energética por parte del Gobierno de España. Es un gobierno que no está cumpliendo con los compromisos para con la minería y no sabemos aún cuáles son los planes que tiene a partir del año 2018.

-El PSOE propone un pacto por la energía. ¿Qué puntos debe recoger?

-Proponemos que contemple tres criterios: la autonomía energética y, en consecuencia, que el carbón sea considerado como reserva estratégica; que se pacten recursos con las administraciones, las empresas y los trabajadores para que, como ocurre en otros países, se generen oportunidades en la transición ecológica y energética. Y, finalmente, que sea una política alineada con los parámetros y los criterios marcados por Europa en relación con la lucha contra el cambio climático.

-Hablando de carbón, la semana pasada el SOMA acordó romper definitivamente con UGT. ¿Qué le parece esta decisión tan drástica?

-Como secretario general del PSOE lo que espero es que haya una unidad lógica de acción sindical, pero evidentemente respeto y mucho la autonomía de decisión de ambas organizaciones sindicales.

-José Luis Alperi ha dicho, entre otras cuestiones, que a UGT se le estaba olvidando su hermanamiento con el PSOE. ¿Tiene usted esa percepción?

-Hombre, yo creo que no. Con el secretario general de UGT tengo una relación extraordinaria.

-Javier Fernández ha reivindicado más protagonismo para las autonomías en la negociación de la nueva financiación autonómica, y que no se cierre este asunto entre líderes de partidos en Madrid. ¿No se fía del criterio del partido?

-La dirección federal del PSOE, lógicamente, cuando vaya a hablar con el Gobierno, si es que al final se produce ese diálogo, abordará los elementos centrales: qué estado de bienestar queremos y cómo podemos blindar los tres pilares que están en manos de las comunidades autónomas, todos salvo la Seguridad Social. Pero, a partir de ahí, evidentemente, en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera serán los presidentes autonómicos quienes deban negociar cada una de sus particularidades. Nosotros queremos un modelo de financiación autonómica que incorpore la dispersión, el envejecimiento y la despoblación como elementos fundamentales. E incorporamos un cuarto elemento: el del paro estructural. En España hay más de dos millones de desempleados como consecuencia de la crisis que no tienen prestaciones, gente que puede verse en riesgo de no poder encontrar un puesto de trabajo y que necesita de la solidaridad y del abrigo de las instituciones públicas. Pero, lógicamente, son las comunidades autónomas, faltaría más, quienes deben liderar esas negociaciones.

-Entonces no cree que sea una cuestión de falta de confianza...

-No. Es de cajón. Debe haber dos niveles de negociación. Desde la dirección federal no rehuimos nuestro plano de negociación y concedemos lógicamente a los presidentes de las comunidades el liderazgo que, obviamente, deben tener.

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