Ascenso frustrado y cambio de gestor en el Real Avilés

Los capitanes, los auxiliares del cuerpo técnico y el director deportivo, Chus Bravo, arroparon a Josu Uribe en la rueda de prensa al final del partido de Llagostera./
Los capitanes, los auxiliares del cuerpo técnico y el director deportivo, Chus Bravo, arroparon a Josu Uribe en la rueda de prensa al final del partido de Llagostera.

El club ha vivido emociones fuertes en 2014, que se cierra con la esperanza de que el equipo de Josu Uribe lo vuelva a intentar

El año que finaliza difícilmente será olvidado en el Real Avilés, con el que se han vivido a lo largo y ancho de 2014 emociones fuertes, muy fuertes. El equipo blanquiazul estuvo muy cerca del ascenso a Segunda División y una mala tarde en la localidad catalana de Llagostera truncó los sueños del avilesinismo. También fue un antes y un después, porque ese día los responsables de Golplus decidieron dejar el club, lo que sucedió el pasado mes de marzo. La llegada de un nuevo gestor, el empresario escocés John Clarkson, y la buena marcha del equipo, de nuevo con Josu Uribe al frente, vuelven a disparar los sueños de otro intento por llegar al fútbol profesional.

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Un año el de 2014 que deportivamente arroja un gran balance. La primera mitad, de enero a junio, fue excepcional por la marcha del equipo avilesino, que logró meterse en el play-off de ascenso como tercer clasificado. Uribe conseguía hacer del Avilés un equipo competitivo y muy difícil de batir. Por su estilo y por la magia que ponía en el campo Álex Arias, señalado por muchos entrenadores como el mejor jugador del grupo primero de Segunda B, y uno de los tres mejores de toda la categoría.

Un play-off que se confirmó de manera oficial y numérica en Guijuelo y que llevó al Avilés a la larga lucha por el ascenso. Larga por las tres eliminatorias a superar, y porque el primer escollo iba a estar lejos y a tener mucho caché. Pero el Cartagena fue vapuleado por un equipo avilesino con el que nadie contaba y que pasó a ser uno de los 'cocos' de la segunda eliminatoria.

Superada la primera, en la segunda tocó en suerte, casi mejor, en desgracia, el Llagostera, equipo gerundense de una localidad con menos de diez mil habitantes y en cuyo campo, sintético y de medidas mínimas, no gana nadie. El 2-0 del partido del Suárez Puerta, marcador que se quedó corto por lo visto en el campo, no fue suficiente porque en tierras gerundenses el Avilés perdía por 3-0 quedando eliminado.

Jugadores, entrenadores, directivos y aficionados avilesinos eran un mar de lágrimas en un pueblo que vivía, además, sus fiestas locales. Una fiesta que en el Avilés era un funeral porque todos veían en el de Uribe uno de los equipos que iba a estar en la puerta del ascenso en la tercera y última eliminatoria. No pudo ser.

Pero esas lágrimas iban a ser lo de menos. La cúpula de Golplus, que a través de la empresa Real Avilés Nueva Gestión llevó las riendas del club durante tres temporadas, había decidido abandonar dos años antes de terminar el compromiso con el que llegaron al Avilés. No fue una decisión producto del disgusto de una derrota, de un mal día. Luis Cousillas, que había relevado a José Luis Rodríguez en la dirección de la entidad, ya daba las primeras pistas de lo que iba a suceder en el partido ante el Cartagena en el Suárez Puerta.

La falta de una presencia mayor de aficionados en el estadio, ausencia de apoyo institucional y negación total por parte de las grandes empresas que se ubican en la comarca avilesina, fueron las razones esgrimidas en Golplus para hacer las maletas dos años antes de lo que habían firmado con el máximo accionista del Real Avilés, José María Tejero.

Con la decisión de irse tomada en junio, hacerla efectiva fue una cuestión de tiempo. De encontrar una salida lo menos traumática posible, que pasaba por encontrar un nuevo grupo empresarial para hacerse cargo de la gestión del Avilés. Mientras se negociaba en distintos frentes, Golplus tenía que poner en marcha la nueva temporada, que daba comienzo en julio.

Y esta segunda parte de 2014 que repasamos, no le ha ido a la zaga a nivel emocional a los primeros seis meses. Los mejores jugadores de la campaña anterior fueron saliendo uno tras otro, a equipos de Segunda o de Segunda B que pudieran afrontar sus salarios. A cambio, y muchos de ellos a última hora, el Avilés incorporó futbolistas que estaban en paro y que, en la mayor parte de los casos, no han ofrecido un buen rendimiento.

En el banquillo y tras darle muchas vueltas por el temor a lo que podía pasar con el proyecto, Josu Uribe prolongó su estancia al frente del equipo, pero los problemas no tardaron en aflorar. Los anteriores gestores habían dejado pendiente de pago el último mes de la campaña anterior, las primas, el primer mes de trabajo de la nueva temporada, y el segundo. Hasta que se destapa el acuerdo de traspaso de la gestión en el club. Golplus y Tejero entregan la misma a Tudesa Gestión, una empresa valenciana que presentaba un ambicioso proyecto hasta 2020.

Era el 23 de octubre y a partir de ese día el club pasó por momentos muy delicados. Tudesa no hacía efectiva su entrada en el club, según la empresa porque los números no estaban claros. Pura especulación, opinan otros. Sietes, exjugador en el primer año de Golplus, y Uribe, mantuvieron en pie el día a día del club junto a los empleados, sin responsables al frente.

Mientras se ponía en duda hasta el futuro del Avilés, aparecían deudas y se conocían los impagos de Golplus al equipo, un empresario escocés, John Clarkson, negociaba en Valencia con Tudesa para hacerse con la gestión, asesorado por la empresa Siraf Sports. Tras muchos tiras y aflojas, Clarkson ya ejerce en el Avilés, pagó la nómina de noviembre y empieza a escribir su historia en blanquiazul.

 

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