El año del adiós de Bowie, Prince y Cohen

Leonard Cohen./
Leonard Cohen.

La música perdió a tres iconos que dejan un legado imprescindible de pop, rock y poesía

M. F. ANTUÑAGijón

Annus horribilis en el planeta musical. 2016 se llevó a tres imprescindibles, a tres nombres mayúsculos , únicos, irrepetibles e inmortales para la historia de la música: David Bowie, Prince y Leonard Cohen. Su herencia es inmensa.

Bowie se fue el primero. El 10 de enero, amanecía Europa con la noticia de que al otro lado del charco, en Nueva York, el cáncer había puesto el punto y final a la vida de música, arte, glamour, provocación y ritmo del grandísimo David Bowie. Se le lloró y se cantó Starman en las calles de Brixton, su barrio, como homenaje póstumo, se bautizó una constelación con su nombre, se hizo balance de una obra extensísima y brillante y se le añora desde entonces. Pocos músicos han dejado tanta huella como este británico cosecha de 1947 que supo hacer bien hasta su adiós. Dejó un disco y un vídeo elocuente que heló la mirada de sus fans viéndole de despedirse de manera magistral. Casi huelga citar sus clásicos Spacy Oddity, The Man Who Sold the Wordl, Aladdin Sane, Heroes... porque son eso, clásicos.

El siguiente mazazo llegaba también desde Estados Unidos. Prince, pequeñito, pero matón, multiinstrumentista, compositor, cantante, productor... Era una máquina de hacer música, de bordar buen pop. Se fue el 21 de abril, en Minnesota, donde había nacido en 1958. Una sobredosis accidental de Fentanil, un analgésico opiáceo, fue la razón de su prematuro adiós. Su legado, maravillas como Nothing Compares to 2, Purple Rain o Kiss. Y todo lo demás, que es muchísimo, hasta alcanzar 36 álbumes de estudio. Un genio de vida corta que no pudo agrandar su leyenda.

El mito de Cohen se alimenta de palabras, de esa voz grave y calida, de la poesía que derrochaban sus canciones. Quien fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras, había nacido en Canadá en 1934 y murió al calor de Los Ángeles, en Estados Unidos, el 7 de noviembre, a causa de una caída. Él mismo, al presentar su último disco, You Want It Darker, publicado en septiembre coincidiendo con su 82 cumpleaños, había augurado que no duraría mucho. Había cumplido su misión en el mundo este amante confeso de García Lorca que firmó catorce álbumes de estudio y compuso himnos como Susanne So Long, Marianne o Everybody Knows. Nadie olvida ni su Hallelujah ni Take this Waltz ni First We Take Manhattan. También ha quedado grabada su imagen sentado en el palco del Teatro Jovellanos de Gijón agradeciendo el homenaje que se organizó cuando viajó a Asturias en 2011 para recoger su Príncipe.

La cultura ha tenido muchas más pérdidas a lo largo del 2016. Y de manera especial en el mundo de la literatura, que aún lamenta la ausencia de Umberto Eco. El filósofo, ensayista, crítico literario, simiólogo y novelista había nacido en Alessandria, en el Piamonte italiano, en 1932 y falleció en Milán el 19 de febrero. Su obra es extensa, variada y también compleja. Tocó todos los palos y escribió sobre casi todo, aunque para muchos es por encima de todo el autor de bestsellers como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault.

Italia le lloró, como también hizo con Dario Fo. El mismo día que se anunciaba que Bob Dylan era el Premio Nobel de las Letras, el Nobel más guerrero y revolucionario decía adiós. Parecía querer irse como a escondidas. Director de teatro, actor, guionista, Fo, nacido en 1926, moría el 16 de octubre dejando obras como Misterio bufo, Muerte accidental de un anarquista o Aquí no paga nadie.

Italia perdió también al cineasta Ettore Scola, mientras que la litertura se despedía de Harper Lee, la autora de Matar un ruiseñor. En España, el mismo día que Leonard Cohen, moría el dramarturgo Francisco Nieva, que como él, estaba en posesión del Premio Príncipe de Asturias. Y otro Príncipe que se fue, ya en las postrimerías de 2016, fue el astronauta John Glenn. Tenía 95 años y fue el primero en orbitar alrededor de la Tierra y la persona de mayor edad que viajó al espacio.

El actor Bud Spencer, la actriz Zsa Zsa Gabor, el músico Keith Emerson, la arquitecta Zaha Hadid, el humorista Ignacio Salas, o el legendario payaso Oleg Popov, por citar solo algunos, han sido otros nombres propios que han bajado el telón a lo largo de 2016.

 

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