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«Asturias sigue anestesiada»

«Asturias sigue anestesiada»
'Xelu' Morán, con la Breakwater Beacon al fondo, una torre de hormigón de sesenta metros que es el símbolo de su Universidad. / MARÍA AVELLO

El biológo y poeta avilesino 'Xelu' Morán y su mujer llevan cuatro años en Arabia Saudí

A. VILLACORTA

Cuando Xosé Anxelu, 'Xelu', Gutiérrez Morán (Avilés, 1969) llegó a Arabia Saudí hace cuatro años, agotado tras el viaje, y le pidieron el pasaporte, la primera pregunta fue: «¿Del Madrid o del Barça?». A lo que él respondió sin dudar que «del Sporting». Así que su interlocutor saudí solo hizo una observación: «Ah, sí, ganasteis en el Bernabéu 0-1 en 2011».

Quiere decirse con eso que, aunque solo sea por los triunfos históricos que alegran a la sufrida 'Mareona' rojiblanca, Asturias está presente en ese país de Oriente Medio en el que este autor de tres poemarios en asturiano galardonados con los premios Teodoro Cuesta y Xuan María Acebal y biólogo en excedencia del Oceanográfico de Gijón desembarcó hace ya cuatro años junto a su mujer, María Avello, y de sus hijos, de 12 y 7 años.

Allí aterrizaron 'Xelu' y María -metida de lleno en su tesis doctoral por la UNED- movidos por la curiosidad y después de que a él le surgiese «una oportunidad de hacer investigación marina en unas condiciones inimaginables no solo en España, sino en cualquier parte del mundo». Y eso, gracias a una plaza de docente en la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST) que, además de sumergirle en las aulas, le adentró en el Mar Rojo, «el fondo marino más caliente del mundo, un sitio perfecto para estudiar el futuro de los ecosistemas marinos del planeta».

Allí, «donde los corales están todavía en muy buen estado de conservación», disfruta de lo lindo este profesor asociado de Ciencias del Mar que cuenta que, «nada más meterte con las gafas y el tubo de bucear, el panorama es alucinante y puedes ver más de veinte especies de peces tropicales, con unas formas y un colorido guapísimos en minutos».

Es, de largo, lo que más le presta de un lugar «en el que está prohibida buena parte de la dieta de un asturiano adulto medio» y en el que lo que más echa de menos es el tiempo de este norte: «Aquí llueve dos o tres días al año y solo unas pocas horas. Creo que, si sumamos todas la horas con agua, no sale ni medio día entero». Así que no es de extrañar que, cuando llueve, «sea todo un acontecimiento, la gente salga a la calle a mojarse y haya sonrisas de oreja a oreja».

Otra de las diferencias fundamentales con Asturias, además de un tráfico tan caótico como estresante, es que aquí solían pasar por lo menos un día del fin de semana en el monte o en la playa y allí «eso es la excepción porque la mayor parte del día no se puede estar fuera por culpa del calor».

Pero, desde aquel reino, están al cabo de la calle de lo que ocurre en este Principado: «Leemos todos los días EL COMERCIO y el resto de la prensa asturiana en internet. Si a eso sumamos los dos viajes que hacemos al año, en navidades y en verano, no tenemos la sensación de estar desconectados». Y lo que ve 'Xelu' Morán es que «en Asturias hay potencialidad, pero también mucho pesimismo. Seguimos anestesiados y sin mucha intención de despertar».

Ellos, entre tanto, hacen patria entre desierto y tormentas de arena. En una tierra donde, «cuando sales de las ciudades, solo se ven hombres por la calle. Es como si las mujeres no existieran, aunque parece que empiezan a ser conscientes y van dando pasinos para mejorar la situación». Y donde todos los años participan en una velada poética «en la que el asturiano suena con total normalidad junto a otras lenguas como el inglés, el árabe, el español, el urdu o el maltés».

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