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Asturianos en la diáspora

«Envidio de Austria su forma de ver la vida y el entusiasmo por la naturaleza»

Julián, en Hundertwasserhaus, Viena./E. C.
Julián, en Hundertwasserhaus, Viena. / E. C.

Julián Nájera-Alesón realiza un voluntariado europeo en Viena | Formado como ingeniero eléctrico en Gijón, trabaja en varios proyectos sociales en un distrito de la capital

M. F. ANTUÑA

Julián Nájera-Alesón González (Gijón, 1996), pese a su juventud, tiene un amplio currículo viajero. Estudiante de ingeniería eléctrica en la Escuela Politécnica de Gijón, ya participó en un intercambio en Estados Unidos en cuarto de la ESO y estuvo de Erasmus en Osnabrück, Alemania, en 2015. Ahora, su destino vital está cerca de allí: «Llegué a Austria el 4 de marzo. A falta de entregar el trabajo de fin de grado, buscaba un voluntariado durante el verano, quería ir un paso más allá y alejarme un poco de la rutina antes de empezar el máster en septiembre», explica este joven que, a través de la página de EVS (European Voluntary service), contactó con una organización que le propuso realizar un voluntariado hasta el 31 de agosto. «Un poco precipitado y con la condición de poder volver a España para presentar el proyecto, firmé todos los papeles y volé a Viena», relata.

No se aburre. Tiene actividad todos los días y la jornada comienza temprano, aunque sin horario fijo. «Tengo diversas tareas, un par de días a la semana ayudo en Cáritas. El proyecto en el que más involucrado estoy con ellos viene a ser entregar entre 10 y 15 kilos de alimentos a familias con escasos recursos. Cada viernes repartimos comida a más de 70 personas solo en mi distrito (en alemán LeO, Lebensmittel und Orientierung). El resto de días trabajo con grupos de orientación para jóvenes y niños. Y un día a la semana con un grupo de personas mayores donde simplemente hacemos juegos de memoria y charlamos».

Aprovecha el día, se siente realizado y trata de mantener una cierta distancia. «Como en toda labor social, involucrarse demasiado afecta personalmente. Intento mantenerme cercano sin convertir sus problemas en los míos», dice.

Otra cosa son los fines de semana, que aprovecha para hacer turismo por Viena y alrededores. «He logrado socializar bastante, aunque suelen decir que la gente es bastante cerrada. Sin duda es más difícil que en España, pero hablando alemán me ha resultado bastante sencillo».

La gusta la vida cultural vienesa y también su arquitectura. «Me sorprenden los edificios, impolutos y perfectamente restaurados», anota. Museos y exposiciones conforman una oferta amplia que aún no ha tenido tiempo de disfrutar a tope. «Siempre hay algo que hacer, aún no he tenido tiempo de visitar todo. El barrio de los museos, el Albertina, todos son espectaculares». Eso sí, las entradas no son baratas, aunque gracias a trabajar con Cáritas tiene derecho a un pase cultural que le permite acceder de forma gratuita a la mayoría.

Aunque su experiencia austriaca es aún escasa, ya se ha hecho una idea del país y sabe qué aspectos admira de sus vecinos temporales. «Creo que envidio la forma de ver la vida y su entusiasmo por la naturaleza», afirma. Hay algo más: «Las facilidades para encontrar trabajos parciales y poder compaginarlo con la universidad».

Le sorprende que en el país, leyes como las del consumo de tabaco en bares, todavía no estén asentadas. «Hay mucha normativa que se da por sentada en España y aquí aún hoy es fruto de discusión», subraya.

Ni que decir tiene que la familia y los amigos son las principales añoranzas de este chico que tiene claro que sus planes de futuro inmediato pasan por regresar a España para estudiar un máster, aunque aún está barajando distintas opciones. «Sea como fuere, no me veo en España en cinco años», concluye.

La distancia física es también una manera de tomar distancia mental respecto a España y Asturias, mirar con otros ojos lo que ha quedado atrás. «Muchas veces desde dentro nos fijamos solo en las cosas malas y nos comparamos con los países del norte de Europa sobre todo. Estando fuera no solo tienes una visión más amplia de otras culturas sino que valoras lo que tienes en casa».