Una anciana muere en Cangas del Narcea tras quemarse cuando se calentaba con la cocina

En primer término, Manuela Álvarez, junto a sus familiares en la casa de Moal donde pasaron la noche de los incendios de 2017. / D. ARIENZA
En primer término, Manuela Álvarez, junto a sus familiares en la casa de Moal donde pasaron la noche de los incendios de 2017. / D. ARIENZA

Manuela Álvarez López, de cien años, atizaba el fuego cuando una chispa prendió su ropa. No pudo superar las graves heridas que le provocó

DAVID SUÁREZ FUENTE LA VILIELLA (CANGAS DEL NARCEA).

Está situado en la parte más alta del concejo, en el límite con Degaña, y ayer mismo La Viliella, en Cangas del Narcea, estaba a cuatro grados bajo cero. Con estas temperaturas, Manuela Álvarez López, de cien años y vecina de la localidad, acostumbraba a calentarse con su cocina de leña para superar el frío. Nunca le había dado problema alguno y Manuela, a pesar de su avanzada edad, se valía por sí sola. Por eso, ni su familia ni sus amigos se explican qué pudo pasar el pasado martes, cuando, a las ocho de la tarde, regresó a casa acompañada por su hija y por su yerno, que viven en la casa colindante, y sufrió un terrible accidente que acabó con su vida.

Según sus familiares, todo parece indicar que, cuando se puso a atizar el fuego, saltó una chispa que fue a parar a su ropa, sin que pudiera apagarla. «Nos dimos cuenta de que algo le pasaba por las voces», relataba ayer su nieta, Desiré González, quien entre lágrimas recordaba cómo su abuela llamaba a su madre. «Gritaba que le ayudara».

Su hija y su yerno, que también escucharon los gritos, acudieron de inmediato a la vivienda. Al llegar, la encontraron «tirada en el baño» y con graves quemaduras por todo el cuerpo.

«Oímos cómo gritaba y, al llegar, mis padres se la encontraron en el baño», relata su nieta «Toda la vida utilizó la cocina de leña, la limpiaba y nunca tuvo ningún problema»

Fue evacuada en ambulancia al Hospital Carmen y Severo Ochoa, donde, viendo la gravedad de las lesiones, se decidió derivarla al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde, a pesar de los esfuerzos por salvar su vida, terminó falleciendo. Con esta pérdida, Asturias registra la primera víctima mortal como consecuencia de la ola de frío, que tiene su origen en una persistente borrasca en Suecia y el norte de Alemania.

«No sabemos cómo pudo pasar», dijo su nieta, quien explicó que su abuela estaba acostumbrada a la cocina de leña. «Toda la vida la utilizó, la limpiaba y nunca tuvo ningún problema» en casa, situada en una zona en la que el frío obliga a los vecinos a calentarse con cocinas de leña y carbón y calefactores.

Según indicaba ayer su nieta, su abuela iba a comer a casa de su madre y regresaba por la noche a su casa, donde «utilizaba la cocina para calentarse». Quizás el tipo de ropa que llevaba ese día contribuyó a las llamas se propagasen con rapidez, aunque realmente «no sabemos qué paso», afirmaba desolada su nieta.

Evacuados en 2017

Manuela tenía cinco hijos, uno de ellos ya fallecido. Sus restos mortales fueron trasladados el jueves al cementerio de la localidad canguesa de Larón, donde recibieron sepultura. El trágico accidente ha dejado sobrecogidos a los vecinos de La Viliella.Sus residentes recordaban estos días cómo la familia ya vivió de cerca los efectos de otro suceso: los incendios que asolaron el concejo cangués en octubre de 2017.

En aquel momento y, al igual que los vecinos de Gillón, tuvo que ser desalojada de La Viliella debido al intenso humo.

La mayoría de los vecinos pasaron la noche en la escuela hogar, aunque esta familia fue realojada en casa de sus familiares de Moal. Por aquel entonces, a Manuela le costó dejar su casa, pues decía que nunca, en sus cien años de vida, había vivido un episodio parecido en el municipio.

Por suerte, en aquella ocasión los familiares no sufrieron daños personales ni materiales, aunque sí se llevaron un gran susto. Abandonaron su hogar tomando solo lo imprescindible. «Algo de ropa, dinero», apuntaba en aquel entonces Desiré González, quien detalló que a sus abuelos ya se les había incendiado una vivienda cuando eran jóvenes.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la masa de aire frío del norte que la madrugada pasada dejó temperaturas de entre cuatro y siete grados por debajo de lo habitual en casi toda España se debilitará este fin de semana y persistirán las altas presiones que alejan la posibilidad de lluvias hasta el próximo miércoles.

Según Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, «ha sido el episodio más invernal desde el inicio de la estación, porque, si bien los termómetros ya habían marcado la semana pasada valores similares, no habían afectado a tanta extensión de territorio».

La previsión para hoy en Asturias es de precipitaciones en forma de nieve por encima de los 1.200 metros, con heladas débiles en el interior sur, más intensas en cotas altas, y ligero ascenso de temperaturas que continuará mañana domingo.