«Arcadio Suárez era un hombre querido y respetado por sus vecinos»

«Arcadio Suárez era un hombre querido y respetado por sus vecinos»
Llegada a la iglesia del féretro de Arcadio Suárez. / PATRICIA BREGÓN

El arcipreste de Avilés evoca, durante su funeral, la figura del pasajero que siempre se sentaba delante

S. GONZÁLEZ PIEDRAS BLANCAS.

'La muerte no es el final', una canción cristiana que se convirtió más tarde en el himno para honrar a los caídos de las Fuerzas Armadas, abrió ayer el funeral de Arcadio Suárez, el viajero incansable de Castrillón que perdía la vida el pasado lunes en el accidente de autobús. El arcipreste de Avilés y párroco de Piedras Blancas, Vicente Pañeda, fue el encargado de oficiar la misa, celebrada en la iglesia de Santa María.

El féretro llegó acompañado de varios ramos y coronas, entre ellas las de ALSA y del Tranvía de Avilés, donde le conocían por la gran cantidad de viajes que realizaba cada día, siempre en las primeras filas del vehículo.

«Era un hombre popular, de costumbres independientes, pero querido y respetado por sus vecinos», así definía el párroco a Arcadio Suárez ante la mirada triste de su hija y de su exmujer, que estuvieron arropadas por multitud de vecinos. También se acercaron algunos de los hosteleros de la localidad, entre ellos camareros del restaurante Marimar, donde desayunaba todos los días.

«Sacaron boleto de viaje y no sabían que no tenía regreso», lamentó Pañeda. La ceremonia se definió como corta «por orden de la familia, que también decidió velar el cuerpo en la intimidad», explicó el cura. «Hoy nos une el aprecio y la estima que cada uno ha demostrado por Arcadio», añadió.

El arcipreste de Avilés recordó cómo se enteró de lo sucedido el pasado lunes, de la trágica noticia de que un autobús se había empotrado contra un pilar. «Me encontraba con unos amigos ese día y lo que iba a ser un encuentro de dicha, de conversación, se convirtió en una velada de dolor», señaló Pañeda, que añadía que «atónitos no creíamos que esa situación, que humanamente no podemos explicar, se llevara por delante a cinco personas, dejara un conductor malherido y un pasaje dolorido». Tras la ceremonia, la familia, de nuevo en la intimidad, procedió a enterrar a Arcadio Suárez en el cementerio de San Martín de Laspra.

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