Asturias registra ya casos de padres que acuden al juez para reclamar por las notas de sus hijos

Los obispos piden «un pacto educativo estable» para dar seguridad a la concertada
Gumersindo Rodríguez y Montserrat Fernández sostienen el último informe del Servicio del Defensor del Profesor de ANPE. / HUGO ÁLVAREZ

El Defensor del Docente de ANPE registró el curso pasado 37 denuncias por el acoso a profesores, un problema que aumenta sobre todo en Primaria

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

«Ya no se pregunta al profesor qué pasó. Ahora se va directamente al acoso y derribo. A presentar denuncias en el centro, a la administración educativa o directamente al juzgado». Montserrat Fernández, coordinadora del Servicio del Defensor del Docente del sindicato ANPE, expresaba así ayer cómo han cambiado con el paso de los años las relaciones entre progenitores y profesores. Ahora, las posibles diferencias de criterio ya no se resuelven solo pidiendo una reunión con el docente en cuestión. El año pasado, al menos dos familias recurrieron a los tribunales. «Eso, que sepamos nosotros», apunta Fernández, y añade que no es la primera vez que ocurre. Lo hicieron para dirimir una cuestión relacionada con las calificaciones de sus hijos.

En ambos casos los progenitores pretendían conseguir una modificación, al alza, de las notas. Uno de los casos derivó en un juicio en el que, al final, la sentencia acabó dando la razón al docente. En el otro no se llegó a celebrar juicio y la Consejería de Educación también respaldó la postura del docente.

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Son situaciones que, en el sindicato ANPE consideran que también pueden calificarse de acoso. En el último curso, su Defensor del Docente tuvo conocimiento de 37 casos. En su mayoría, a profesores de Primaria -el 51%- y principalmente, por parte de las familias. No hubo agresiones físicas de progenitores a docentes, pero sí supo de tres protagonizadas por alumnos de Primaria, dos de ellas cometidas por el mismo menor contra dos profesores del mismo centro.

La punta del iceberg

Esos 37 casos del curso pasado son dos menos que los recogidos en el informe del 2016-2017. Y una cifra «insuficiente», según el presidente del sindicato, Gumersindo Rodríguez. «Son solo la punta del iceberg de lo que realmente sucede en los centros educativos. Nos consta que existen más casos que los recogidos en este informe pero la mayoría prefiere callarse y no someterse al escarnio público», comentó.

«La presión que ejercen las familias, el descrédito al que se ven sometidos, la imposibilidad para dar clase debido a las conductas disruptivas del alumnado, las faltas de respeto, los insultos, los enfrentamientos... son todas situaciones que impiden que su labor se desarrolle en un adecuado clima de trabajo» y provocan que muchos docentes sufran cuadros de ansiedad, depresión o bajas médicas (hubo nueve casos el año pasado). «Incluso hay ocasiones en las que llegan a plantearse dejar la docencia», señala el último informe del Servicio del Defensor del Profesor de ANPE.

Medidas urgentes

El sindicato urge medidas. Entre ellas, el desarrollo normativo de la Ley de Autoridad del Profesorado, protocolos de actuación en casos de agresión a docentes, un plan de mejora de la convivencia escolar, ofrecer asistencia psicológica, reconocer las enfermedades profesionales de los docentes o dotarles de asistencia jurídica. También exige al Principado que ponga en marcha una campaña de concienciación del problema, de la figura del profesorado y de la importancia de su tarea.

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