«Duele ser atacada profesionalmente, pero más sentirte desprotegida por la dirección»

Una de las nueve docentes de baja por acoso el curso pasado logró que una sentencia le diera la razón: «Aquel ejercicio estaba bien corregido»

L. MAYORDOMO GIJÓN.

Susana (nombre ficticio) no se imaginaba que, tras 24 años de ejercicio docente, pudiera verse en una situación igual. Profesora de Primaria en el occidente, se enteró hace ahora un año de que los padres de un alumno -«académicamente de los mejores que he tenido, pero con un nivel de frustración ínfimo»- habían comunicado a la dirección del centro su intención de denunciarla ante la inspección educativa. Alegaban que la profesora se dirigía al niño, estudiante de sexto curso, con expresiones poco adecuadas. Que le había llamado 'tonto'. Que le había corregido mal un ejercicio.

Ella lo negaba. Pero «la dirección no me creyó». Y eso fue para ella un golpe más duro que sobrellevar las acusaciones de unos padres que, curiosamente, también son docentes. En enero, la Consejería de Educación le comunicó la resolución en la que se le incoaba un expediente disciplinario por falta leve. «No implica nada, es un tirón de orejas, pero personal y profesionalmente te hunde». Después de eso, y durante semanas, los padres del menor siguieron acudiendo a la dirección con más quejas: «Que si era el único al que sentaba solo. Que si no lo había felicitado por haber sacado un diez...». Nuevamente, la dirección «en ningún momento se dignó a comprobar que lo que yo decía era verdad». Hasta que llegó un día en que, entrando al centro, «creí morir» por la ansiedad acumulada. Quedó de baja y necesitó apoyo psicológico.

Con el asesoramiento de ANPE decidió recurrir ante los tribunales el expediente disciplinario. El 20 de junio recibió la sentencia, ya firme, que le da la razón y obliga a Educación a retirarle el expediente. El fallo del juez dice que «aquel ejercicio estaba bien corregido».

 

Fotos

Vídeos