Aucalsa tuvo menos clientes en 2018 pero elevó su recaudación a los 39,6 millones

Viaducto atirantado en la autopista del Huerna. / DAMIÁN ARIENZA
Viaducto atirantado en la autopista del Huerna. / DAMIÁN ARIENZA

Culpa del descenso del tráfico a la ralentización de la economía asturiana. La subida del peaje elevó su negocio y salvó 4,1 millones de beneficio

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

Que la suerte de las autopistas de pago está en gran parte en manos del Ministerio de Fomento lo ratifica el último balance de Autopista Concesionaria Astur-Leonesa, S.A. (Aucalsa). La empresa que explota el peaje de la Campomanes-León (AP-66) sufrió el pasado curso una pérdida de usuarios del 1,2%. A pesar de ello, la recaudación engordó un 0,9%, elevando la cosecha hasta los 39,6 millones. Son sus mayores ingresos desde 2011. ¿Cómo lo logró? «Esta evolución de la cifra de negocio es consecuencia de la actualización de tarifas de peaje del 1,91% desde el inicio del ejercicio», reconoce la compañía, aludiendo a la autorización que recibió de la administración para ello.

La subida de precios posibilitó así que la empresa registrara 4,1 millones de beneficio tras el pago de impuestos. Aucalsa achaca la pérdida de clientes a «la ralentización de la actividad económica española en general, y especialmente de las economías regionales en el entorno de la autopista». Esa desaceleración «junto con la menor aportación del turismo, probablemente debido a factores puntuales como la mala climatología y un calendario menos favorable al carácter turístico vacacional de esta autopista, han generado una reducción de la intensidad del tráfico», indica el informe de gestión.

La compañía no contempla que los usuarios le dieran la espalda por la subida de precios, entre otros motivos, por el comportamiento que tuvo la única vía alternativa, la N-630 por Pajares. La cuota de la AP-66 en ese corredor que ambas forman «se mantiene, en la práctica, en los mismos niveles que el año anterior al registrarse un porcentaje de captación del 72,2%», anota.

De hecho, la firma se muestra convencida de que la evolución de las regiones a las que conecta le será favorable. De un lado porque «la consolidación de la recuperación económica tanto a nivel nacional como internacional, que afecta a las principales actividades económicas de las comunidades autónomas de Castilla-León (sic) y Asturias, de las que nuestra autopista constituye un eje principal de comunicación, será determinante en el futuro próximo».

A la hora de valorar las incertidumbres a medio plazo, si bien la compañía desliza que la posible apertura de la variante de Pajares (prevista para 2021) puede alterar el reparto con el ferrocarril, se muestra segura de mantener el tirón. «Dadas las características de la AP-66 (negocio maduro y ampliamente consolidado), el riesgo de demanda puede considerarse reducido», expresa.

La legislatura que ahora expira, tanto en el ámbito nacional como en el autonómico, vio cómo los políticos asturianos volvían a enarbolar la necesidad de cambiar las condiciones del peaje. El Principado planteó su supresión en 2021 o reducción, Podemos recogió firmas para su rescate mientras el resto de formaciones recordaron promesas pasadas que quedaron en nada. Pese a la intensidad del debate, Aucalsa no consideró pertinente hacerse eco de él en su informe sobre el presente y porvenir de la AP-66. Mantiene que el contrato de concesión expira en 2050, calcula que entre 2011 y esa fecha habrá recaudado 3.447 millones, y recuerda que según tiene firmado con la administración, «la base» de cualquier cambio debe ser «el respeto al equilibrio económico-financiero de la concesión, por lo que los efectos de los posibles cambios legales o normativos deberán ser neutros».