«La ola nos pilló por sorpresa. Yo tuve suerte y no caí, pero a ella la arrastró y no pudo hacer nada»

Borja Ovies, pareja de Dévora Salas, siguió desde Arnao la búsqueda. / MARIETA

Borja Ovies, pareja de Dévora Salas, cuenta que la joven «estuvo un rato en el agua intentando nadar antes de hundirse»

SHEYLA GONZÁLEZSALINAS.

La vio desaparecer sin poder hacer nada por ayudarla. Ayer, conmocionado todavía por lo sucedido, Borja Ovies, pareja de la mujer arrastrada por una ola mientras pescaba en Arnao, siguió en primera línea el dispositivo de búsqueda, coordinado por el servicio de Emergencias de Asturias. Junto a su familia, no perdió detalle de las labores para tratar de encontrar a Dévora Salas en el segundo día de búsqueda. Y, también, contaba, por si pudiera ser de ayuda, lo sucedido en la madrugada del domingo al lunes.

El joven recuerda cómo en un momento dado, hacia las dos y media de la madrugada, un fuerte golpe de mar les arrastró a ambos y levantó contra las piedras. Se encontraban en el Pical, en la punta más extrema del acantilado de Arnao. «Nos pilló por sorpresa. Yo tuve la suerte de que me agarré y no caí abajo. A ella la arrastró y no pudo hacer nada», relata Borja. Ambos conocían la zona, a la que habían acudido en varias ocasiones previamente.

Los dos viven de la mar, aunque Dévora lo compagina con trabajos relacionados con el carbón durante el invierno. «Estábamos en la pica pescando, vino una ola y se la llevó. Estuvo un rato en el agua intentando nadar y se hundió», decía Ovies, que pudo ver a su pareja en esos primeros instantes gracias al frontal de luz que llevaban. Pero, con la llegada de nuevas olas, al final la perdió de vista. «Subí corriendo para llamar porque el teléfono lo llevaba ella en una riñonera», explica. Le ayudó un hombre, que había acudido con ambos a Arnao pero que no había bajado a pescar en ese momento.

Borja Ovies pasó la primera noche en el acantilado junto a los efectivos del operativo pero después tuvo que marcharse. «El lunes tuve que ir al médico y no estaba para estar aquí. Vengo, pero no me encuentro bien», reconocía. Su madre, Nuria Fernández, le acompañó ayer hasta la zona y corroboraba como «nada más acercarse aquí y ver el mar se puso malo». «Es una imagen que va a tardar en quitarse de la cabeza», añadía.

El joven, residente en Luanco, se lamentaba ayer de la «mala suerte» que le acompaña. Hace cinco años perdía, también en la mar, al que fuera su compañero José Joaquín Cuervo, 'Pepe el tornillos'. Tripulante del 'Denise y Joel', desaparecía frente a la escollera de Candás tras hundirse el barco.

Ampliar la zona

El operativo de búsqueda se mantiene. Ayer se ampliaba hasta la zona de Cabo Peñas y no se descarta seguir aumentándola ya que las corrientes en este lugar suelen arrastrar los cuerpos hacia el este. «La mar no nos lo está poniendo fácil, tuvimos que retirar la zodiac de Cruz Roja por el aire, además la temperatura ha bajado lo que dificulta la flotación del cuerpo», explicó Francisco Barreñada, jefe de zona y coordinador del dispositivo, que se retomará hoy. «Nos ayuda mucho el servicio de Salvamento en Playas porque con su moto acuática pueden acercarse mucho a las zonas rocosas», destacó Barreñada. Una de las opciones que queda por investigar es que la joven hubiera podido quedar atrapada en una de las cavidades bajo el acantilado. Los buzos aún no han podido explorar esa zona por la mala mar que ha habido en estos dos primeros días.

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