Colapso para llegar a las playas

Confluencia de la A-64 con la A-8 en el concejo de Villaviciosa, con largas colas de vehículos en ambas autovías ayer al mediodía en sentido Santander. / DAMIÁN ARIENZA
Confluencia de la A-64 con la A-8 en el concejo de Villaviciosa, con largas colas de vehículos en ambas autovías ayer al mediodía en sentido Santander. / DAMIÁN ARIENZA

La intensidad de tráfico que hubo al mediodía en la zona fue la más alta de todo el verano, con casi 4.000 vehículos por hora | La A-8 registró por la mañana colas de más de quince kilómetros en Villaviciosa

I. VILLARGIJÓN.

Fin de semana. Mediados de agosto, con muchos apurando sus últimas horas de vacaciones, otros iniciándolas y alguno más estirando el largo puente que empezó el jueves. Cielos despejados y los termómetros escalando hasta superar los treinta grados. Todos los factores confluyeron ayer para convertir el sábado en un perfecto día de playa, que sacó a miles de asturianos y turistas a las carreteras y volvió a colapsar el que, desde hace años, se ha convertido en el principal punto crítico para el tráfico en los días de más intensidad circulatoria: el paso de la autovía del Cantábrico por Villaviciosa.

En este caso el atasco se produjo por la mañana, y en sentido Santander. Su inicio se situaba en el punto kilométrico 353, donde está la salida hacia la playa de Rodiles, y a medida que pasaban los minutos la cola iba estirándose, hasta ponerse por encima de los quince kilómetros. A ratos la obstrucción fue total, hasta el punto de que la Guardia Civil de Tráfico cerró de forma intermitente túneles como el de Brañaviella, para evitar que los vehículos esperaran con el motor en marcha en su interior. La parsimonia con la que se movía la caravana hizo que incluso algunos conductores pasaran la espera bajados de sus vehículos en plena autovía. La circulación, que comenzó a complicarse a partir de las 11 y alcanzó un punto crítico ya al mediodía, no recuperó una fluidez normal hasta pasadas las dos de la tarde.

Son varios los condicionantes que llevan recurrentemente a esta situación este punto de la red viaria. Por un lado, es paso casi obligado para todos los conductores que se desplazan desde el centro de la región hasta las playas del oriente. Por otro, son cientos los que eligen la salida de Rodiles para abandonar la A-8, desembocando en una doble rotonda ante la que se va generando una cola que en ocasiones llega a la autovía. En el túnel bajo la ría de Villaviciosa, además, la limitación de velocidades da pie a un efecto dominó de frenazos. Y para más inri, en la zona confluyen la A-8 y la A-64, con miles de vehículos que llegan desde Gijón por la primera obligados a ceder el paso a los miles que llegan de Oviedo por la segunda.

A todo esto se sumó que ayer se registró el pico más alto de intensidad de tráfico en lo que va del verano. Según datos de los sensores de la DGT, en torno al mediodía por el punto donde se unen las dos autovías la densidad circulatoria en sentido Santander rondaba los 3.800 vehículos por hora. O, lo que es lo mismo, algo más de un vehículo por segundo. Solo el 30 de julio se alcanzaron cifras similares, aunque ligeramente inferiores. A las tres de la tarde, superado el atasco, la intensidad había bajado ya a los 1.200 vehículos por hora. Mientras duró el colapso la velocidad media bajó de los 113 kilómetros por hora a menos de 40 kilómetros por hora.

Además de este punto crítico, por la mañana se registró tráfico muy lento en la carretera que une Ribadesella con Arriondas, en sentido hacia esta última localidad. Ya en las playas, fueron muchas las que vieron colapsados sus aparcamientos. Por la noche el regreso fue más escalonado y no hubo retenciones.

En lo que respecta a las temperaturas, la máxima se registró en Tineo, con 33,7 grados. También pasaron de los 30 Castropol, Somiedo, Salas, Mieres, Cabrales y Villayón.

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