«La gente se tiene que acostumbrar al aumento de la población del oso»

'Magnus', un macho, que se adentró en Jomezana de Arriba para comer de las colmenas. / W. F.
'Magnus', un macho, que se adentró en Jomezana de Arriba para comer de las colmenas. / W. F.

Fernando Ballesteros, de la fundación que trabaja para proteger a la especie, dice que hay conciencia social y aceptación a su presencia en Las Ubiñas

ALEJANDRO FUENTECAMPOMANES (LENA).

«La gente se tiene que ir acostumbrado a este proceso natural de recuperación de la población del oso en el Parque Natural de Las Ubiñas», apuntaba ayer Fernando Ballesteros, biólogo de la Fundación Oso Pardo que trabaja por la protección de esta especie desde hace años. Y esta labor ha dado sus frutos, ya que en esta zona ha crecido el número de individuos, procedentes de otros lugares, como Somiedo, Proaza y Quirós. «Se está consolidando esta presencia que todavía no es muy numerosa en Lena, pero ya hay hembras con crías. Los machos son más difífiles de controlar».

Son varios los factores que ayudan al crecimiento de esta población osera. Es el caso de las leyes de protección de la especie o la lucha contra el furtivismo, pero Ballesteros apuntaba a, sobre todo, una mayor conciencia social de la necesidad de proteger a los plantígrados. No hay vuelta de hoja: «Cada vez más, su presencia va a ser habitual». Los buenos datos, continuaba el biólogo, se registran desde principios de este siglo tras años de campaña para lograr que su presencia no sea vista como una amenaza.

No se esconde que hay tensiones, sobremanera, con los ganaderos o los apicultores de estas zonas. Esta semana apareció un ternero devorado. Hace un mes, un oso macho atacó a otro ternero en el puerto de Brañavalera, cerca de Campomanes. No hubo dudas, porque la zona estaba llena de huellas. El pasado mayo, otro ejemplar fue captado por una cámara nocturna en Jomezana de Arriba. Era un macho, que ha sido bautizado como 'Magnus' -por su imponente tamaño-, intentando entrar en una parcela con colmenas para disfrutar de la miel. Pero el vallado electrificado hizo que el animal no lograse su objetivo.

Corredor biológico

Cada vez son más comunes los avistamientos en esta zona, sobre todo desde que se habilitó el paso de osos para comunicar distintas poblaciones en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa. No es la primera vez que intentan acceder a las colmenas. «Pero se puede ver, como en este caso, que hay soluciones sencillas para evitar destrozos, que es la implementación de estas protecciones que ya se usan en otras zonas de la región», afirmaba Ballesteros. Sobre las pérdidas de ganado, dijo que se continuarán con las charlas explicativas a los afectados y que se cuenta «con el compromiso firme del Principado para hacer frente a las pérdidas ocasionadas».

Ballesteros también explicó que los efectos del corredor biológico para conectar poblaciones todavía han tenido poca incidencia. Lo que sí se ha facilitado es que puedan continuar su paso a concejos como el de Aller, y, de este modo, con la vecina León.