Una empresa asturiana, pionera en la conservación de microorganismos intestinales

Noelia Martínez y Denisse Barrientos extraen del tanque de nitrógeno el contenedor donde se almacenan las muestras. / M. ROJAS
Noelia Martínez y Denisse Barrientos extraen del tanque de nitrógeno el contenedor donde se almacenan las muestras. / M. ROJAS

Microviable Therapeutics oferta desde esta semana la opción de congelar microbiota para su trasplante posterior en caso de enfermedad

LAURA MAYORDOMOGIJÓN.

Primero fueron las células madre de cordón umbilical, luego el ADN y ahora, los microorganismos intestinales. Una empresa biotecnológica asturiana, Microviable Therapeutics, ofrece desde esta semana la posibilidad de conservar la microbiota propia para recurrir a ella en el futuro, en el caso de necesitar un autotrasplante. La transferencia de los microorganismos que habitan en el intestino, y que tienen funciones vitales en el mantenimiento de la salud, ha demostrado ya su utilidad en la infección por la bacteria 'clostridium difficile' y en otras patologías intestinales. De hecho, ya hay cinco hospitales españoles donde se llevan a cabo trasplantes de microbiota. Y países como Francia o Estados Unidos han creado bancos de heces a los que recurrir para obtener esos microorganismos.

Sus indicaciones terapéuticas «pueden ser numerosas. Las expectativas actuales son espectaculares», augura Rafael Permuy, director ejecutivo de Microviable Therapeutics, que apunta incluso la posibilidad de hacer un trasplante de microbiota a pacientes oncológicos para paliar posibles efectos secundarios en el aparato digestivo derivados de la radio o la quimioterapia.

Libres de oxígeno y separadas

La novedad del trabajo de esta spin-off asturiana es que, en un primer paso, recoge los microorganismos de las heces y los mantiene en condiciones de anaerobiosis, esto es, libres de oxígeno, lo que permite conservar determinados tipos de bacterias. Lo hace precisamente con un sistema patentado -el denominado 'Gutalive'- que ya está distribuyendo por varios países. El segundo paso, en el laboratorio, consiste en separar la microbiota de las heces para su posterior almacenamiento. «Es algo que no se está haciendo en ninguna parte del mundo», pone de relieve Permuy.

Quien se decida a dar el paso de conservar su microbiota ha de hacerlo en buenas condiciones de salud, sin haber sufrido en días anteriores ninguna infección o haber tomado antibióticos. La edad no es un factor importante.

Una parte de las muestras de microorganismos que la empresa asturiana vaya recogiendo a partir de ahora para su custodia se reservará para «trabajar con ellas, replicarlas, expanderlas» y crear a partir de ellas una 'microbioteca'. Es decir, un banco de microbiotas que se pondrán a disposición de hospitales o particulares que las requieran para determinadas terapias.

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