El estremecedor relato de los asturianos en Mallorca

Aseguran que la imagen es «devastadora» y advierten de que las cifras de muertos y desaparecidos continuarán elevándose

LAURA CASTRO

Vehículos, casas y carreteras han sido arrasadas en las últimas horas por las torrenciales lluvias que en la madrugada de ayer se cebaron con la comarca levantina de Mallorca. La imagen es «devastadora». Así lo aseguran los asturianos que residen en la isla.

Entre ellos, el noreñense José Ángel Blanco, ingeniero industrial, quien advierte de que «las cifras de muertos y desaparecidos se va a incrementar aún más». Cuenta que la situación es «brutal y mucho más grave de lo que se esperaba». La lluvia ha arrasado viviendas y carreteras de hasta siete metros, según relata Blanco. «Las pérdidas personales son horribles, pero la isla tardará muchos años en recuperarse de este drama», añade.

Los cortes en la carretera que une Puerto Cristo y S'Illot, una de las zonas más afectadas junto a San Llorenç, han dejado incomunicadas a numerosas familias. Una de ellas la del gijonés Gabriel García, propietario de un restaurante asturiano en Manacor. Cuenta que la «noche fue horrible» y que el agua entró en la vivienda que comparte junto a su mujer y sus dos hijos en S'Illot. Esta mañana dejó a su hija mayor en el colegio, en Manacor, y cuando quiso regresar a S'Illot se encontró la carretera cortada. «Estoy incomunicado con la mitad de mi familia. Mi hijo pequeño de dos años está en casa con mi mujer y tenemos que llevarle al hospital porque tiene fiebre, pero no me dejan pasar», relata.

Más información

Son muchos los ciudadanos que se ofrecieron como voluntarios ante la llamada de los Servicios de Emergencia y de la Protección Civil. De hecho, en cuestión de minutos se llenaron los cupos. «La gente se está volcando por ayudar», asegura José Ángel Blanco.

Uno de los protagonistas de la tragedia es el guardia civil asturiano Sergio Mantas, destinado desde hace 9 años en Mallorca. Se encontraba en la localidad de San Llorenç cuando encontró al mallorquín Adán Heredia, a su hermano y a sus dos sobrinas en mitad de un torrente de agua que les llegaba por la cintura. «Sin pensarlo», relató, se tiró al agua para socorrerles, en un acto que el propio guardia civil califica de «humanidad» en lugar de «heroismo». «Cualquiera habría hecho lo mismo», aseguró el agente de Ciañu.