La manta candasina actual, más grande y ornamental

Una manta candasina./
Una manta candasina.

El estudio desarrollado por la historiadora Fe Santoveña demuestra que el proceso de confección de la prenda sigue siendo el mismo un siglo después

A. G.-OVIES CANDÁS.

El estudio 'Traje tradicional, indumentaria popular y transformaciones culturales en el concejo de Carreño. La manta candasina como Bien de Interés Cultural protegido', desarrollado por la historiadora Fe Santoveña a petición del Ayuntamiento de Carreño, ha demostrado, entre otros aspectos, el carácter cultural y social de la manta candasina, cuyo proceso de confección sigue siendo el mismo a pesar de que los primeros ejemplares datan de hace un siglo. La prenda se teje con el mismo hilo o puntos que a principios del siglo XX, aunque se ha ido adaptando a la forma de vestir de la época, según explicó la especialista en un acto celebrado ayer en la Casa de la Cultura de Candás y en el que estuvo acompañada por la alcaldesa, Amelia Fernández.

Santoveña explicó que las mantas confeccionadas en la actualidad, a pesar de que siguen haciéndose de forma artesana, «son más grandes en comparación con las antiguas. La puntilla, por ejemplo, es más larga y más vistosa, más ornamental». Cambios que se deben a la necesidad de adaptar la prenda a los gustos de esta época. La vestimenta fue recuperada en los años 70 por las peñas marineras del concejo después de haber caído en desuso durante casi medio siglo, tras haber tenido un gran crecimiento hasta los años 20.

«Antes se llevaban más cerca del cuello, dobladas, para hacer la función para la que fueron creadas: abrigar. En la actualidad se llevan más abiertas, como un elemento decorativo e imprescindible del traje de sardinera», informó la investigadora, quien contó con la colaboración de numerosas vecinas que pusieron a disposición sus mantas para que pudieran ser estudiadas. Algunas de ellas en perfecto estado de conservación a pesar de haber sido tejidas hace más de cien años.

El Ayuntamiento espera que este estudio, que podrá ser consultado a partir del lunes en la web municipal, sirva como base para que esta indumentaria sea declarada Bien de Interés Cultural protegido. En él, además de la evolución de la manta y su importancia para los vecinos del concejo, se recoge la fórmula más adecuada para su protección.

La iniciativa de contratar a una asesora etnográfica e histórica responde, como explicó la alcaldesa, «al carácter específico de la manta, su presumible difusión en la vestimenta tradicional de otras villas asturianas y la escasa bibliografía científica sobre su origen y significado».