El barrio cangués de Santiso celebra el milenario de su capilla

El barrio cangués de Santiso celebra el milenario de su capilla

El arzobispo de Oviedo mostró su apoyo al vino de la tierra de Cangas

DAVID S. FUENTE

El barrio cangués de Santiso ha brindado esta mañana por los mil años de su capilla. Lo hizo con vino de la tierra de Cangas en una jornada en la que se puso a funcionar la prensa de vino datada en el año 1579, la cual fue restaurada en 2002 y que, «es la segunda vez que se pone en marcha», indicó el presidente de la Asociación Cultural Santiso y Llamas, Joaquín Fernández Díaz.

Una cita en la que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sánz Montes, acompañado por el coadjutor cagués, Juanjo Blanco Salvador, puso de manifiesto la importancia de este templo de apenas treinta metros cuadrados a la que la gente, «acudió con sus lágrimas y sus sonrisas», dijo Sanz Montes, quien puso en valor el vino de la tierra de Cangas, «en Asturias se brinda con sidra, pero también con el vino de esta tierra», recalcó el arzobispo alzando la copa para brindar por los mil años de esta capilla.

El alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez, no quiso perderse esta fecha que «es un día histórico», dijo el regidor, quien ensalzó la belleza del barrio que, «es un polo de atracción turística y de identidad del vino».

La capilla estaba ligada en sus orígenes «al Monasterio de Santiso, del que se desconoce su ubicación actual», explicó Alfonso García Leal, catedrático de la Universidad de Oviedo, quien averiguó a través de los documentos del Monasterio de Corias, que esta capilla, «se construyó antes del 1020, aunque no se conoce la fecha exacta». Por eso los veinte vecinos de este barrio bodeguero, han querido celebrar el milenario justo mil años después de esa fecha.

La Asociación quiso plantar un tejo, entre la capilla y el lagar, para simbolizar los mil años de esta edificación que «esperemos que cumpla su segundo milenario», dijo el presidente del colectivo vecinal. En la plantación del árbol todos los presentes colaboraron, echando una pala de tierra de este árbol, que sin duda dejará huella en las futuras generaciones.