El coche eléctrico mueve a cuatro guías ambientales por espacios protegidos

Pepín Tuñón, Manuel Díaz y Noa González, en el mirador del Príncipe con material informativo. / B. G. H.
Pepín Tuñón, Manuel Díaz y Noa González, en el mirador del Príncipe con material informativo. / B. G. H.

Operan en los parques de Somiedo, Ubiñas y Fuentes del Narcea, así como Proaza, en vehículos silenciosos que apenas alteran el hábitat del oso

BELÉN G. HIDALGOSOMIEDO.

El oso pardo se ha convertido en todo un reclamo turístico en espacios naturales protegidos como los parques de Somiedo, Ubiñas-La Mesa y Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias y zonas como Proaza. Este verano, la Fundación Oso de Asturias (FOA), ha puesto en marcha un programa de información para los visitantes de estos espacios naturales con una población osera consolidada. Y, en su día a día, los informadores utilizarán el coche eléctrico.

«Se desplazarán de forma sostenible», reiteró Tuñón. Entre las ventajas de esta movilidad destaca su respeto con el medio natural y, por otro lado, el escaso ruido que genera. Todo ello contribuye a mantener inalterable el hábitat de los plantígrados. En este proyecto participan la fundación EdP y Liberbank, y el grupo Baldajos ha cedido los dos vehículos, que se cargan en diferentes puntos de la comarca, como Pola de Somiedo, Proaza, La Malva o Tebongo.

El equipo, formado por cuatro guías, se desplazará por los distintos parques de la región con presencia de oso pardo «para divulgar buenas prácticas de comportamiento, sensibilizar a la gente, ofrecer información al visitante y conocer la percepción que tienen de estos espacios», apuntó el director de la FOA, Pepín Tuñón. Se traza un perfil del visitante con datos sobre su procedencia o formación y otros más concretos, sobre qué saben de estos espacios, qué motivó la visita, qué saben y cómo se informan sobre observación de fauna... Con todo ello, se publicará un trabajo.

«Lo más importante es la seguridad», recordó el informador, Manuel Díaz. Entre los consejos que brindan a los visantes destacan la importancia de interferir lo menos posible en la vida del plantígrado y no interactuar con ellos, sobre todo, con las crías. «La gente sabe a dónde viene y sabe más de lo que piensa», afirmó Tuñón, destacando que cada vez es más respetuosa. Fomentar buenas prácticas permite garantizar el desarrollo turístico sin dañar los avances en conservación. En este sentido, señaló, la población osera se encuentra en un «lento pero esperanzador crecimiento».