La sede de la Policía de Llanes, cerrada varias noches por la falta de personal

La sede de la Policía de Llanes, cerrada varias noches por la falta de personal
Sede de la Policía Local de Llanes. / NEL ACEBAL

La plantilla cuenta con tres efectivos menos de los establecidos y, además, hay varios agentes de baja, lo que afecta al servicio

Lucía Ramos
LUCÍA RAMOS

No corren buenos tiempos en el cuerpo de Policía Local de Llanes. Hace apenas unos días la sección sindical de Usipa advertía de que los agentes llevan más de cuatro años sin renovar su vestuario, pero es que, según pudo confirmar EL COMERCIO, desde el pasado mes de diciembre es relativamente frecuente encontrarse algunas noches y tardes con la oficina vacía y cerrada, sin nadie que responda siquiera al teléfono. Esta situación es consecuencia de la falta de personal que desde hace tiempo sufre el servicio, al contar con menos efectivos de lo debido y encontrarse varios agentes de baja laboral.

Según recoge la relación de puestos de trabajo del Ayuntamiento de Llanes, la plantilla de la Policía Local debería estar compuesta por diecinueve agentes, un subinspector y un inspector. Sin embargo, en la actualidad son diecisiete los agentes con lo que cuenta, a quienes se suma el inspector jefe. Es decir, hay tres efectivos menos de los establecidos y, además, hay cinco agentes de baja de larga duración, lo que deja al cuerpo en cuadro a la hora de prestar un normal servicio a la ciudadanía.

Según explica el inspector jefe, Miguel Gómez, hasta las pasadas navidades, los huecos que quedaban libres en los diferentes turnos los cubrían otros agentes, fijos e interinos, mediante horas extras. Sin embargo, un recrudecimiento en la crisis existente desde hace casi dos décadas en el seno de la Policía llanisca, sumado al malestar que la decisión del equipo de gobierno de sacar a concurso las plazas que ocupaban generó en el personal interino, hizo que cada vez fuesen menos los efectivos dispuestos a realizar esas horas extras, que no son obligatorias.

Uniformes

Gómez también salió al paso de las críticas vertidas desde Usipa y negó tajantemente que haya tratado de «taponar» o «entorpecer» la dotación de nuevos uniformes y complementos a los policías. «En abril de 2018 tres agentes solicitaron la renovación total de vestuario por lo que, además de cursar la solicitud de forma inmediata, invité al resto de efectivos a marcar en el tablón de anuncios las prendas que necesitaban y ellos pidieron chalecos antibalas», relató el inspector jefe.