Los osos se hacen nocturnos

Los osos se hacen nocturnos
Imagen nocturna de un oso buscando comida en colmenas de polinización. / FAPAS

El Fapas cree que salen de noche para evitar la «intensa actividad cinegética» que se vive en los montes en invierno

MARCO MENÉNDEZ

¿Es normal que los osos estén activos durante las noches? La realidad es que no se sabe, ya que los métodos de seguimiento de estos animales, más allá de la observación directa, son escasos. Una de las herramientas más eficaces para estudiar de manera constante a estos animales son las cámaras trampa que se ubican en los montes. En Asturias, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) tiene muchas distribuidas por las zonas oseras del occidente de la región y se ha llevado una sorpresa al constatar un notable incremento de la actividad de los plantígrados durante la noche.

Está claro que los osos en invierno pasan la mayor parte del tiempo en cuevas y que en realidad no hibernan. El Fapas explica que en las zonas con mayor presencia osera «se pueden descubrir ejemplares activos». Pero, según las investigaciones de la organización conservacionista, «lo que llama la atención en estos ejemplares que siguen manteniendo actividad en invierno es que se mueven durante la noche, seguramente por la intensa actividad cinegética que en invierno se lleva a cabo en las montañas cantábricas».

«Donde la población es más alta, estos casos de osos activos en invierno son más frecuentes»

Es sabido por todos que los osos no son amigos de las zonas ruidosas, por lo que no es de extrañar que toda la alteración que suponen perros, batidores y cazadores en una montaña haga que los animales salvajes cambien sus hábitos. «Todos se vuelven mucho más nocturnos. El oso no es una excepción», asegura el Fapas.

La pregunta se centra en si es normal este comportamiento de los plantígrados, pues hasta ahora prácticamente no se había detectado. Las cámaras del Fapas han logrado captar a ejemplares marcando territorio durante la noche o alimentándose en colmenas. La explicación que ofrece la entidad conservacionista es que «es cierto que la actividad de los osos disminuye mucho en cuanto llega el invierno. Donde hay pocos ejemplares, apenas se ven, pero donde la población es más alta, estos casos de osos activos en invierno son frecuentes». Hasta tal punto es así que, según las imágenes captadas por las cámaras, mantienen una actividad similar a las del resto del año, marcando territorio y buscando comida.

Escasez de estudios

La conclusión del Fapas es que puede tratarse de una actividad normal de estos animales «que nos sorprende por la escasa información que tenemos aún de la vida de los osos». Y hay que tener en cuenta que la población de osos cantábricos pueden ser los osos europeos menos estudiados por los científicos. La entidad conservacionista achaca esta falta de conocimiento a la actitud de las administraciones que «han vetado sistemáticamente llevar a cabo trabajos científicos de investigación de seguimiento, tal y como se hace con todas las poblaciones europeas».

Las investigaciones cada vez apuntan más a que los osos, en realidad, no hibernan, sino que reducen al máximo su actividad para no gastar reservas de alimento. Las que apenas salen de sus oseras son las hembras preñadas, pues es durante estos meses cuando paren sus crías y no dejarán atrás su guarida hasta aproximadamente el mes de mayo, cuando los oseznos ya se puedan desplazar por sí mismos. Los machos, por contra, son más activos y las últimas imágenes captadas por el Fapas así lo atestiguan.

Entre tanto, se siguen produciendo numerosas cacerías en los montes asturianos y la fauna salvaje se ha adaptado para evitar las molestias que eso supone. Y los osos no son menos. Se nota especialmente en las colmenas de polinización que se dejan en los montes del occidente asturiano y que periódicamente reciben la visita de los plantígrados, que van en busca de alimento fácil y nutritivo.

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