Asturias activa el plan de emergencias ante la crítica situación de sus ríos en toda la región

Fontaciera. Una furgoneta circula con dificultad por la carretera principal totalmente inundada por las intensas lluvias caídas a lo largo de todo el fin de semana. /ADÁN GIL
Fontaciera. Una furgoneta circula con dificultad por la carretera principal totalmente inundada por las intensas lluvias caídas a lo largo de todo el fin de semana. / ADÁN GIL

El parte incluye un Feve descarrilado, un colegio con la cubierta levantada, casas con lodo y vecinos y alcaldes exigiendo la limpieza de las orillas

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Aguacero incesante el que descargó este domingo la borrasca 'Hugo' en toda la región. De su riesgo habían advertido los meteorólogos a última hora del sábado, pero el chorreo unido a la falta de limpieza de parte de los cauces y alcantarillas terminó desbordando ríos, enlodando viviendas, provocando accidentes de tráfico y el descarrilamiento de un tren. Hasta 63,6 litros por metro cuadrado se recogían en Piloña a media tarde y 59,2 hasta la noche en Cabrales, descargas que tumbaron árboles, impidieron partidos y procesiones, dejaron vehículos atrapados, obligaron al desalojo de un centenar de ocupantes de una residencia de ancianos y terminaron provocando que las autoridades reaccionaran.

A las 16.15 horas, el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, activaba el Plan Territorial de Emergencias, en fase de alerta 2, dados los argayos y desbordes de ríos. Esta posición supone «una vigilancia, previa a la emergencia, donde además de realizar un seguimiento de las previsiones y su evolución, se pueden tomar medidas de protección a la población o a sus bienes», explicó la administración regional en un comunicado.

Para entonces los caudales de los ríos Nora y Linares ya habían superado en Pola de Siero y Villaviciosa los umbrales que mueven a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) a activar su propia alerta. Tras pasar toda la semana con menos de medio metro de altura, la lámina de agua del Nora ascendió hasta pasar de los cuatro metros. En Salinas, La Fresneda y Ozanes el organismo estatal mantenía otros cauces en situación de «seguimiento».

El percance más aparatoso lo protagonizó el tren de Santander que, entre Toraño y Arriondas, fue arrollado por una avalancha de tierras y piedras. El convoy descarriló estampándose contra un poste de la catenaria. El maquinista y el práctico que iban a bordo resultaron contusionados, mientras los once pasajeros salieron ilesos y pudieron continuar en taxi.

Entre la pléyade de accidentes registrados, uno de los más aparatosos ocurrió en la noche del sábado, en Villayón. El conductor circulaba en dirección Busmente por la VY-2, bajo la lluvia, perdió el control, rebasó la defensa y quedó con las ruedas izquierdas en el aire. El afectado recibió la ayuda de otra persona para volver a la vía. Al no lograrlo salió por la puerta del conductor y se precipitó al vacío. Fue evacuado en camilla y con pronóstico grave.

El parte de daños es amplio y hay quien gira sus miradas hacia la CHC. «Mañana (por hoy) se solicitará una reunión urgente con el presidente de la Confederación y el nuevo delegado del Gobierno», manifestó el alcalde maliayo, Alejandro Vega. Pasado el mediodía el río Linares ya estaba anegando la rotonda de la Barquerina. Las alcantarillas de la plaza del Ayuntamiento se desbordaron formando una gran laguna entre la calle Balbín Busto y la N-632. El patio de la escuela infantil y el campo de Les Caleyes se convirtieron en piscinas. El alcalde lo tiene claro. Quiere «reiterar la necesidad de la adopción de medidas tanto en relación con las inundaciones como la situación en la que se encuentran los porreos de la ría».

«Los árboles están podres»

Parecido ocurrió en Gijón, donde las aguas se embalsaron en la entrada principal al parque fluvial, en de Viesques, el Piles se puso a punto de rebosar, y las aguas tomaron la carretera de Fontaciera y las vías de Feve en la estación de Pinzales. «Los árboles están podres, algunos habían caído antes del invierno y varios vecinos avisamos a la Confederación para que los quitara», comenta Adán Gil. No tuvieron éxito y eso, cree, explica lo sucedido: «A la una y media empezó a subir el río, pero a las tres lo hizo de golpe. Son los árboles que hacen presa y luego rompen». Adán tuvo cinco centímetros de agua en el garaje, treinta alrededor de la vivienda, medio metro en la calle.

En Pola de Siero el Nora se coló en locales, viviendas, la senda peatonal y el IES Escultor Juan de Villanueva. Varios vehículos acabaron semihundidos por la avenida en Noreña y en Llanera dos conductores quedaron atrapados en el túnel de Lugo, junto a las vías del tren. En Sariego el viento se llevó parte de la cubierta de uralita del colegio Salvador Vega Berros. Avilés tuvo el acceso desde la calle San Martín cortado por la caída de un gran árbol y la lluvia anegó el Centro Cívico de Los Canapés.

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Son cinco los cortes de carreteras. Además de la de Tarna, la AS-17 en Llanera quedó bajo las aguas, y en La Fresneda pasó otro tanto. Un argayo cortó la AS-265 en Teverga y lo mismo ocurre en la AS-335 en Cabranes. El pronóstico hoy es que la lluvia siga, en menor intensidad.

 

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