Creando sonrisas en el Congo

Martínez Esteban, atendiendo a una niña en una de las consultas. / FOTOS: I. M.
Martínez Esteban, atendiendo a una niña en una de las consultas. / FOTOS: I. M.

Un dentista avilesino colabora cada verano con el Hospital Monkole, en Kinshasa | El doctor Martínez Esteban también recauda fondos que envía desde la ciudad al Congo a través de la Fundación Amigos de Monkole

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

Kinshasa es la capital y la mayor ciudad de la República Democrática del Congo, un núcleo urbano en el que viven unos diez millones de personas, de los que el 80% vive por debajo del umbral de la pobreza. Esta situación deriva en que el sistema sanitario de esta región sea muy deficiente pero, durante los últimos años, los servicios médicos han ido mejorando gracias a numerosos profesionales que prestan su ayuda en esta zona. Uno de ellos es el odontólogo avilesino Ignacio Martínez Esteban, que desde hace tres años acude en verano a atender a muchos pacientes sin recursos.

Esta labor social la lleva a cabo en el Hospital Monkole, «un centro que nació en 1989 como un dispensario en el que trabajaban solo diez personas pero que, con el transcurso del tiempo, se ha convertido en el hospital de referencia», explica Martínez. El proyecto lo llevaron a cabo algunos congoleños y varios europeos residentes en Kinsasha, en su mayoría misioneros con conocimientos en medicina. Desde entonces han pasado treinta años, y ahora este centro cuenta con 110 camas y más de trescientos empleados que atienden a unos 80.000 pacientes al año.

Cada verano, el doctor Martínez Esteban deja Avilés y se marcha a Kinshasa para realizar tratamientos a muchos vecinos de Kinsasha. Para algunos de ellos es su primera vez en el dentista. «La alimentación en esta región es muy deficiente y eso, unido a que nunca han recibido una atención sanitaria básica, hace que nos encontremos lesiones dentales importantes», reconoce. Como curiosidad, el doctor Martínez cuenta que en su última visita fue a atender a una joven a la que le preguntó si tenia alergia a la anestesia, y «ella me respondió que jamás se la habían puesto».

El trabajo que hacen Martínez y muchos otros médicos de todo el mundo es realmente importante, pero según su propia opinión «lo fundamental es que formemos a los congoleños para que sean ellos mismos quien tengan las herramientas para ofrecer unos servicios sanitarios de calidad». Es por ello que de este centro de referencia depende además una escuela de enfermeras y un centro de Formación continua para médicos.

Ahora bien, financiar un proyecto de esta envergadura no es fácil, sobre todo teniendo en cuenta que la asistencia es totalmente gratuita para quienes no tienen los medios suficientes. Por eso existen diversas organizaciones que tratan de recaudar fondos para la causa. Martínez colabora a través de la Fundación Amigos de Monkole, «que lleva a cabo varios proyectos de recaudación muy importantes». Por ejemplo, están a la venta calendarios benéficos con fotografías de algunos pacientes de Kinshasa por cinco euros, «y gracias a el dinero recaudado en el curso anterior hemos financiado 42 operaciones de ortopedia infantil, 17 operaciones de cirugía pediátrica, cuidado a 28 bebés en neonatología y abastecido de medicamentos durante cuatro meses el centro», explica el dentista avilesino.

Un aparato de rayos X

«El Colegio de Odontólogos de Asturias también colabora y acaban de mandar un aparato de rayos X que va a dar un gran servicio». Por el momento, con el dinero de las donaciones de muchos asturianos también han podido comprar recientemente una turbina para hacer empastes, valorada en unos mil euros. Todos estos profesionales confían en la solidaridad de la gente y este avilesino volverá a viajar al Congo este verano para ayudar a cientos de personas que no pueden mantener sana su boca de otro modo.