Funambulistas del cómic y el tebeo

Mamen Moreu y Javier Rodríguez, ayer, en las Jornadas del Cómic de Avilés. / PATRICIA BREGÓN
Mamen Moreu y Javier Rodríguez, ayer, en las Jornadas del Cómic de Avilés. / PATRICIA BREGÓN

Javier Rodríguez, Mamen Moreu, Javier de Isusi y Daniel Torres defienden el humor y la viñeta como lenguaje propio y universal | Los autores lamentan que España exporta un talento que aquí no se valora

C. DEL RÍO AVILÉS.

Los historietistas Daniel Torres (1958), Javier de Isasi (1972), Javier Rodríguez (1972) y Mamen Moreu (1985) representan generaciones y estilos distintos que no solo comparten lenguaje, el del cómic, sino la misma lectura sobre la salud del mismo en España. Si se habla de calidad y creatividad, el asturiano Javier Rodríguez , en la nómina de Marvel, no tiene duda de que el país es puntero. «Tenemos un talento ingente», asevera. Si por el contrario se manejan conceptos como consideración o valoración, la respuesta es muy distinta. «Al humor accedes muy rápido y es un lenguaje universal, pero está maltratado en los premios y en las exposiciones», vuelve a señalar Rodríguez.

Los cuatro historietistas participan en las XXIII Jornadas Internacionales del Cómic Villa del Adelantado y los cuatro ofrecieron ayer en sendas ruedas de prensa sus visiones del sector. Veteranía y juventud unidas en una profesión que, pese a todo, reivindica su salud, su importancia y su futuro en tanto que lenguaje universal.

Comparte «denominadores y patrones comunes con otros lenguajes» y la posibilidad de trabajar con texto y dibujos le auguran un «futuro muy fuerte». «Va a ser muy importante» y como ejemplo, la no muy lejana crisis sanitaria por el ébola. «Debido a la cantidad de dialectos, la información sanitaria en África se divulgaba en cómic», recordó Javier Rodríguez que, sin embargo, admitió que aún «está muy verde en comparación con otros lenguajes parejos».

Independientemente de los males, que en realidad no parecen ser muy diferentes a los de cualquier otro sector sometido a examen, los autores reconocen el romance con su profesión. «Para mí es muy emocionante cuando terminas el trabajo y lo tienes en papel entre las manos y lo hueles. Es muy gratificante», señala Moreu.

Para Rodríguez, «que crecí en el barrio del Cerillero en Gijón en los años ochenta que, siendo generoso, aquello era un barrio 'working-class', llegar a dibujar a Conan o a Spiderman me hace sentir como Louis Armstrong cuando pisó la Luna y puso la bandera. 'Lo conseguí, muchachos'. De aquella, a nadie del barrio se le pasaba por la cabeza otra cosa que no fuera currar en Ensidesa o Naval», confesó.

Los arquitectos Javier de Isusi y Daniel Torres, padre de Roco Vargas, reconocen caminar « todos los días por la cuerda floja». «Tendemos una cuerda de funambulista entre proyecto y proyecto porque, además, tendemos a pensar que son maravillosos», reconoció Torres.

De Isusi profundizó en la idea. «Te crees que has tenido una idea genial, que nadie lo ha hecho antes y que lo vas a revolucionar y según lo vas haciendo vas pensando que es una mierda y recuperas la humildad».

Hablaron también de la relación con los editores, que necesariamente tienen que ver la viabilidad de un proyecto, de los salones del cómic, de la inexistencia de fórmulas mágicas que garanticen el éxito y de la inspiración. Y a este respecto, De Isusi compartió una anécdota interesante. Inmerso desde hace cuatros en un cómic sobre los últimos años de vida de Oscar Wilde, se topó en la red con la portada de la película 'El Príncipe feliz' de Rupert Everett y estrenada este verano. «Es exactamente igual al que yo había hecho», se sorprendió.

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