Grueso se quejó de las «tensiones» financieras del Niemeyer a Areces

Víctor Suárez, ayer durante su declaración en el juicio del 'caso Niemeyer', sentado ante Natalio Grueso y Judit Pereiro, en la Audiencia Provincial de Asturias. / EFE

El director de Comunicación de Presidencia asegura en el juicio que el presidente no tenía que aprobar su gestión económica

C. DEL RÍOOVIEDO.

Víctor Suárez, director del área de Comunicación y Coordinación de Presidencia entre 2007 y 2011, escuchó «quejas» de Natalio Grueso sobre «tensiones» en la tesorería del Centro Niemeyer en sus despachos con el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que «no estaba encargado de aprobar su gestión económica». El que fuera mano derecha de Areces durante su mandato fue el principal testigo en una nueva sesión del juicio por el 'caso Niemeyer', que se está celebrando en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.

Suárez aseguró que el Centro Niemeyer fue un proyecto «clave, impulsado con la mayor intensidad por parte del Gobierno» y en el que «todo el mundo se volcó de manera positiva para que todo saliera bien». Indicó que desde su gabinete se llevaba toda la coordinación técnica y estratégica del mismo, pero sin funciones ejecutivas y mucho menos económicas.

Fue un proyecto que, «de manera poco habitual, desplegó una enorme actividad de comunicación incluso antes de que comenzara a funcionar». Ese fue, precisamente, uno de los encargos del área que dirigía el testigo, que señaló como uno de sus objetivos el «acompañamiento» del proyecto en su fase inicial con el objetivo de que «tuviera la mejor difusión posible como imagen y marca, pero enseguida me doy cuenta de que es tal el resultado positivo que está teniendo esa gestión hecha por don Natalio que poco más puedo hacer». Un nivel cuantitativo que no se atrevió a precisar, pero sobre el que aludió a una valoración que hablaba de millones de euros.

Sobre la implicación del expresidente del Principado afirmó que era «muy frecuente que acudiera a actos de la propia Fundación» en los que, sin que mediara una cita o reunión oficial, despachaba con Natalio Grueso.

Víctor Suárez confirmó que veía «frecuentemente a Judit (Pereiro) en actos de la Fundación». Tan a menudo que le sorprendió descubrir que no tenía una relación contractual con la Fundación a raíz de las primeras informaciones publicadas sobre este juicio. «Solía acompañar a personalidades e invitados, hacía a veces de traductora. Yo la veía muchas veces», aunque nunca preguntó expresamente por su trabajo.

La defensa de Grueso, exdirector general del Centro Niemeyer y para el que la Fiscalía solicita once años de cárcel y 114.000 euros de multa por tres delitos continuados de malversación, falsedad en documento mercantil y societario, y de insolvencia punible, llamó también como testigo al mozo de equipajes del hotel de cinco estrellas de Avilés, quien aseguró que este era el «cuartel general» del Centro Niemeyer en sus inicios y que «estaban habitualmente allí presentado el proyecto, que por aquel entonces se desconocía qué iba a ser». Afirmó que en muchas ocasiones las habitaciones se reservaban a nombre de la Fundación o del propio Natalio Grueso para preservar la intimidad del invitado.

Aunque era mozo de equipajes, su radio de acción era todo el hotel y habitualmente ejercía como técnico de sonido en las salas para reuniones con las que cuenta el hotel, donde recabó información de primera mano acerca del trabajo que se estaba realizando.

Por otro lado, el periodista José María Urbano explicó en calidad de testigo de la defensa que era «habitual» que la Fundación Niemeyer trajera a periodistas a Avilés, así como al revés. En su caso concreto, refirió el realizado a Cannes por periodistas de varios medios de comunicación de Asturias y el concejal de Cultura para comprobar el grado de conocimiento del Centro Niemeyer en el Festival de Cine. Asimismo habló de un segundo viaje pagado por la Fundación de 48 horas que realizó él mismo a Río de Janeiro para entrevistar al arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

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