La huella de la guerra sigue en la comarca

Batería artillera del Nieva. Se utilizó en 1937 para la defensa costera. Conserva las barbetas para los cañones./FOTO CEDIDA POR RAMÓN DUARTE (ARAMA)
Batería artillera del Nieva. Se utilizó en 1937 para la defensa costera. Conserva las barbetas para los cañones. / FOTO CEDIDA POR RAMÓN DUARTE (ARAMA)

La asociación Arama tiene localizadas más de trescientas construcciones del 'Frente de Avilés' | Las fortificaciones se extienden en dos líneas, una de Castrillón a La Reigada y otra de Soto del Barco a Grado siguiendo el Nalón

EVA FANJUL AVILÉS.

Aunque desapercibidas y desconocidas para muchos, en la comarca de Avilés se conservan restos de más de trescientas construcciones militares de la guerra civil. La mayor parte de estas estructuras pertenecen al que se conoce como 'Frente de Avilés', una línea defensiva, construida por el ejército republicano, que se extiende desde Soto del Barco hasta Grado a lo largo de la ribera del Nalón.

«Con el objetivo de proteger a Avilés y Gijón de una posible ofensiva de las tropas sublevadas situadas en Oviedo y en el occidente, a partir de marzo del año 1937 el ejército republicano diseñó dos anillos defensivos: una primera línea a lo largo de la ribera del río y una segunda más cercana a Avilés, que empieza en Santa María del Mar, en Castrillón, y que llega hasta La Reigada, en Candamo», explica Enrique Menéndez, vicepresidente de la Asociación Arama 36/37, entidad dedicada al estudio, preservación y divulgación del patrimonio histórico relacionado con la contienda civil en Asturias.

Según detalla Menéndez, en la primera línea de defensa del 'Frente de Avilés' «prácticamente en cada loma a lo largo del curso del Nalón se levantaron puntos de fortificación de mayor o menor envergadura que en buena parte aún se conservan porque están hechos de hormigón, con estructura metálica a prueba de artillería, lo que dificultó en gran medida su destrucción».

Los restos presentes en la zona representan casi toda la tipología de fortificaciones de la época. «Encontramos sobre todo nidos de ametralladora, que son obras de hormigón armado donde se emplazaba un arma automática. Fortines mixtos donde, además del nido de ametralladora, tenían unas galerías para fusileros, con dotación para unos quince soldados. También están las baterías de artillerías dotadas con cañones de diverso calibre y que en su mayoría defendían el paso por lo que hoy es el recorrido de la carretera nacional 634», enumera Menéndez.

A estas estructuras se suman otras obras secundarias como polvorines, puestos de mando blindados y kilómetros de trincheras «excavadas en la época y conservadas paradójicamente por la vegetación que las oculta», comenta.

Este experto destaca también una singularidad de la arquitectura militar asturiana y es que «presenta el mayor número de baterías acasamatadas, es decir, cubiertas de hormigón de toda España». Y otra más es que, «finalizada la guerra, ante la escasez de hierro, el Servicio de Regiones Devastadas voló los techos de todas las casamatas de artillería para sacarles los raíles de hierro que sustentaban la cubierta, por lo que no se conserva ninguna batería íntegra».

Todas estas obras se diseñaban desde los cuarteles del puesto de mando en Avilés que estaba situado en el Palacio de Ferrera. «La ubicación de las fortificaciones respondía a la estrategia militar, pero el diseño de las estructuras corría a cargo de ingenieros y técnicos cualificados», puntualiza Menéndez.

Mapa del 'Frente de Avilés'

La línea defensiva conserva a lo largo de la Comarca de Avilés varios emplazamientos con restos que pueden visitarse y que, junto a los del resto de Asturias, se detallan en un mapa informativo elaborado por Arama publicado en www.blocao.es. con el objetivo de «fomentar el conocimiento público de este patrimonio y sensibilizar a la sociedad y a las instituciones sobre su valor cultural y didáctico, así como su potencial como recurso turístico», afirman desde la entidad. Una de las posiciones más destacadas se localiza en Ranón, en el concejo de Soto del Barco, muy cerca del aeropuerto de Asturias. Son los conocidos como fortines de Ranón que «se consideran una de las obras de mayor envergadura y más importantes construidas en el 'Frente de Avilés'», explica Enrique Menéndez. Este complejo se ubica en la zona de La Peña y puede visitarse sin ninguna dificultad ya que, según Menéndez, «al situarse en la senda costera, el Ayuntamiento de Soto del Barco señalizó los restos y retiró todos los escombros».

La ubicación cuenta con dos fortines y la batería de artillería de costa de La Peña «con cuatro casamatas muy derruidas y cubiertas por la maleza, aunque ha conservado intactos tres túneles de comunicación entre las mismas. Uno de ellos presenta una inscripción que indica que la obra fue realizada por la cuarta Compañía del Tercer Batallón de Ingenieros. Según la documentación de la época, la batería estuvo artillada con cuatro cañones Vickers/Armstrong de 119,3 milímetros», detallan desde Arama. Aparecen otras muchas posiciones en Soto del Barco, como los fortines de Barganaz, los restos de una batería de artillería en el Alto del Praviano o los nidos de ametralladora y galerías de fusileros en Rubines, además de los restos de Foncubierta, Riberas o Corrada.

En Candamo se localizan fortines en Peñaullán, Santoseso, San Román y Grullos. Y en la zona de La Degollada, en la sierra del Pedroso y Bufarán, se encuentra el espacio histórico 'Frente del Nalón', el primer proyecto de recuperación de patrimonio de la guerra civil que se hizo en el norte de España, inaugurado en 2009. «Tras cuatro años de trabajo de investigación de Arama, se elaboraron tres rutas con paneles explicativos sobre la contienda y descriptivos de cada elemento. El espacio comprende obras de fortificación de la las dos líneas del frente de Avilés».

Ya en la segunda línea de defensa, en Santa María del Mar, en Castrillón, se puede visitar un nido de ametralladora. También se hallan restos cerca de allí, en San Adriano y trincheras excavadas en la zona de La Lloba.

Después en la línea de defensa costera, destaca la batería de San Juan de Nieva, que conserva las barbetas para dos cañones. Y, por último, ya en Carreño, se hallan los restos del aeródromo del Valle.

 

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