«La infanta Elena me felicitó y me dijo que el cuadro del monasterio era una maravilla»

Yolanda Alonso, Irene Fernández y Alejandro Ramírez, ayer en Madrid. / LVA
Yolanda Alonso, Irene Fernández y Alejandro Ramírez, ayer en Madrid. / LVA

La alumna del IES Número 5 Irene Fernández recibió ayer un primer premio del concurso de pintura Patrimonio Nacional

EVA FANJULAVILÉS.

«Descubrí el monasterio a través de la página web de Patrimonio Nacional y lo escogí porque me pareció un sitio muy bonito y con colores muy vivos», explicaba ayer en Madrid Irene Fernández Artime cómo eligió el Real Monasterio de la Encarnación para protagonizar el cuadro con el que ha ganado el primer premio del XXVIII Concurso de Patrimonio Nacional de Pintura Infantil y Juvenil para Centros Escolares, en la categoría de Educación Secundaria.

Ayer, esta alumna del instuto Número 5, de doce años de edad, recibía el galardón en Madrid de manos de doña Elena de Borbón. «La infanta me dio la enhorabuena y me dijo que el cuadro era una maravilla», comentaba la niña tras una jornada intensa, llena de emociones y «muchos nervios».

La ceremonia de entrega tuvo lugar en el Palacio de El Pardo. Allí Irene recogió su galardón de manos de la hermana del rey y en presencia de su familia, de la concejala de Cultura en funciones, Yolanda Alonso; y de su profesor de Plástica en el IES Número 5, Alejandro Ramírez. «Lo que más me costó fue dar el discurso», comentaba Irene recordando el momento del acto de entrega en el que leyó su discurso como premiada. En él «expliqué qué era para mí la pintura, porqué había elegido ese cuadro en concreto y hablé de mi clase de pintura», indicó la joven.

Irene muestra un talento natural para pintar. Aunque siempre le gustó dibujar, a penas lleva dos años y medio recibiendo clases de pintura en la academia de Miguel Estrada. Allí, «sobre todo me divierto, aprendo y disfruto», asegura. Y es que para esta pequeña artista pintar significa «estar tranquila y hacer lo que me gusta, me divierte mucho», afirma.

Tras este primer reconocimiento se podría pensar que Irene tiene una clara vocación artística, sin embargo , por el momento la niña no tiene claro lo que sea este su futuro, «por el momento es mi afición, no sé qué haré cuando sea mayor», comenta. Lo inmediato en su agenda es volver a Avilés y disfrutar del ordenador y las pinturas que recibió como premio.