Natalio Grueso, de gestor de prestigio internacional a prófugo de la justicia

Natalio Grueso en Madrid en febrero de 2017, posa para la última entrevista concedida a LA VOZ. / IÑAKI MARTÍNEZ
Natalio Grueso en Madrid en febrero de 2017, posa para la última entrevista concedida a LA VOZ. / IÑAKI MARTÍNEZ

El exdirector del Centro Niemeyer continúa en busca y captura por la Audiencia Provincial

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

A finales de 2005 se conoció la intención del genial arquitecto brasileño Oscar Niemeyer de donar a la Fundación de los Premios Príncipe de Asturias un proyecto arquitectónico para crear el museo de sus galardones. Ya en enero de 2006 se anunció por el Gobierno del Principado su intención de construirlo en Avilés. Nadie podía imaginar el guión de la serie que ha seguido a estos dos anuncios en los siguientes doce años y que parece estar entrando en su desenlace. Aún así, el 'culebrón' no deja de tener giros sorprendentes en cada uno de sus capítulos, como el de este viernes, cuando la Sección Tercera de la Audiencia Provincial dictó un auto de busca y captura de Natalio Grueso, exdirector del Centro Niemeyer. Lo quieren en prisión provisional porque en el último mes no han podido comunicarse con él en las dos direcciones dadas por el gestor a los juzgados.

Y el juicio en el que se le acusa de delitos continuados de malversación de caudales públicos, falsedad documental, continuado societario e insolvencia punible comenzará en ocho días, el próximo 24, si no sucede nada más, porque de momento, que se sepa, está pendiente decidir sobre la petición del abogado de oficio de Natalio Grueso de apartarse del caso. Aunque puede no ser lo único porque la sorpresa salta cada semana en los últimos meses a medida que la fecha de inicio de la vista se va acercando.

Natalio Grueso llegó a la dirección del Centro Niemeyer en 2006 proveniente de la Fundación Príncipe de Asturias en donde se había encargado en los seis años anteriores de las relaciones internacionales. Lo hizo precedido de un gran prestigio como gestor y de contar con una amplía agenda de contactos que le permitían llegar a gentes del mundo de la cultura internacional que fueron desfilando por Avilés y realizando actos de relevancia mundial impensables cuando se anunció la creación del centro cultural.

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Amigo personal de Woody Allen, el cineasta norteamericano fue uno de los primeros que puso en el mapa mundial al Centro Niemeyer apoyando el proyecto de Grueso en distintos momentos, incluso en la inauguración del Centro Cultural con un concierto con su grupo que llenó por primera vez la plaza que mira a la ría.

Otros actores como Omar Sharif, Kevin Spacey o Brad Pitt pasaron por Avilés de la mano de Natalio Grueso y llevaron la proyección del Niemeyer a los niveles más altos. De su agenda personal tiró también cuando dejó el centro cultural avilesino para dirigir las artes escénicas de Madrid. Habían sido cinco años en los que Grueso era el hombre admirado y un gestor cultural con el que todo el mundo quería contar y sentarse para conocer sus claves para llevar a una pequeña ciudad de provincias como es Avilés a aparecer en los medios más importantes de todo el mundo.

En aquel momento Grueso también era un hombre muy buscado, pero por motivos muy distintos a los de ahora. En septiembre de 2011, a los pocos meses de que Foro tomara posesión al frente del Gobierno de Asturias, comienza otro capítulo en la historia de Grueso y el Niemeyer. Se ponen en entredicho las cuentas y se inicia una revisión hasta el último papel de lo hecho en esos años en la Fundación del Centro Cultural y de esa forma se concluye que los gestores han cometido irregularidades y el Niemeyer pasa a gestionarse desde el Principado. Ya en 2012, con el PSOE de nuevo en el Gobierno, la Fundación retoma las riendas del centro y también revisa las cuentas. Una auditoría de Deloitte es la detonante de la denuncia que se presenta en los juzgados en diciembre de ese año por delitos de falsedad documental y societario y contra la hacienda pública. En marzo de 2013 se produce la primera declaración de Natalio Grueso en el juzgado, a la que han seguido otras más y también la del resto de su equipo, incluido el secretario de la Fundación del Centro Niemeyer, José Luis Rebollo, también imputado en esta causa.

Después de años en los que se han elaborado distintos informes periciales, se han tomado numerosas declaraciones, la instrucción finaliza el año pasado y todo parecía indicar que con las acusaciones formuladas, finalmente el desenlace de esta serie llegaría el próximo mes de octubre. Pero en los últimos meses Grueso ha sorprendido primero con la presentación de su abogado en todo el proceso, Pelayo Mijares, de su renuncia a ejercer la defensa. Después con la asignación de abogado de oficio, que ahora también argumenta que existen discrepancias irreconciliables con su defendido por lo que rechaza ejercer la defensa, algo que está sin resolver. Y mientras, Natalio Grueso no ha dado señales de vida ante los juzgados, que han intentado realizarle varias comunicaciones sin éxito, lo que ha llevado la situación al momento actual en el que se encuentra en busca y captura por la justicia. La sala de la Audiencia Provincial interpreta que Natalio Grueso puede estar intentando sustraerse a la acción de la justicia y de ahí que los magistrados hayan optado por tenerlo en prisión, si es que es localizado, hasta que comience el juicio el próximo día 24.

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