Okariz y Prego, «cómplices» venecianos

Peio Aguirre, Irizar Okariz y Sergio Prego. (/EFE
Peio Aguirre, Irizar Okariz y Sergio Prego. ( / EFE

Los artistas vascos «perforan» con vídeos, performances y esculturas neumáticas el pabellón español de la Bienal de Venecia | El crítico Peio Aguirre es el comisario de una muestra que explora la relación entre cuerpo, espacio y vacío

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Estudiaron juntos, iniciaron y avanzaron al tiempo en sus carreras en Euskadi y se han apoyado mutuamente durante las últimas tres décadas. Los creadores Itziar Okariz (San Sebastián, 1965) y Sergio Prego (Hondarribia, 1969) no son una dupla artística pero sí «cómplices» en la «complejidad» de unas obras creadas en paralelo y que exhibirán juntos, que no revueltos, en la 58 Bienal de Venecia. Ambos abordan la relación entre cuerpo, espacio y vacío en 'Perforado por', la propuesta que, comisariada por el también vasco Peio Aguirre (Elorrio,1972) acoge el pabellón español en la ciudad de los canales. En cartel del 11 de mayo al 24 de noviembre, con un presupuesto de 400.000 euros, es la primera vez desde 2001 que la presencia española en la bienal combina trabajos de dos artistas.

Es una «perforación multidisciplinar, metafórica y literal», según Aguirre, que alterna performance, video, fotografía, texto, sonido, escultura y arquitectura. La obra de Okariz se verá en el edificio principal del pabellón, donde montará sus instalaciones sonoras y ofrecerá varias performances, «las más importante realizadas hasta el momento en el pabellón», promete el comisario. La de Prego, un conjunto escultórico, se situará en el «asalvajado» jardín trasero del edificio.

Okariz convertirá el enorme espacio desnudo del pabellón en una caja de resonancia con 'Respiración oceánica', una acción en la que se escucha amplificada su respiración y la de su hija, entre otras, «que envolverán a los visitantes como el sonido del mar», según explicó la artista en su presentación en la sede de la AECIC (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).

Rescata Okariz elementos anteriores de su obra en los que cuestiona las normas del lenguaje. Completa su propuesta con 'Las estatuas', una performance en la que conversará en voz baja con sendas piezas de Jorge Oteiza y del peruano Armando Andrade-Tudela. Acompañará su intervención con una performance en la inauguración y mostrando el vídeo inédito de otro trabajo anterior, 'Mear en espacios públicos y privados', en el que aparece orinando en distintos lugares y con el que denuncia el uso de las convenciones de género y como ciertos comportamientos se aprecian de modo distinto si el sujeto es hombre o mujer.

Investigación «orgánica»

La intervención de Sergio Prego tendrá lugar en el jardín del pabellón «en armonía con el paisaje veneciano y su vegetación». También recupera Prego piezas realizadas hace tiempo y en las que incide en su «investigación plástica» sobre los límites de la escultura. Lo hace con construcciones efímeras o desmontables, combinando sus últimos trabajos con una instalación de membranas neumáticas en una propuesta «orgánica». Mezcla agua, cemento y resina sintética «para explorar la tensión entre el interior y el exterior, e introduciendo el flujo». Para Prego se trata «de una experiencia y no de una conclusión», ya que, según dijo, «buscamos experiencias, no soluciones» sabiendo que «el arte tiene sentido, no contenido».

Okariz utiliza «elementos feministas», que juzga «importantes para la reflexión de la obra», mientras que Prego «tiene una tendencia masculina» y sostiene que «no se puede trabajar desde una perspectiva moralista». Aseguran ambos que esta dualidad es «desprejuiciada» y sirve «para llevar a cabo la performatividad del sujeto». «El vacío es la metáfora adecuada para vincular la estética de ambos artistas con horizonte escultórico y minimalista, que a su vez permite hablar de una dualidad entre lo femenino y lo masculino», subrayó Aguirre.

Es la primera vez que Okariz y Prego exponen juntos, aunque se reconocen como miembros de la misma generación y la misma escena artística vasca, como asistentes a los legendarios talleres de Txomin Badiola y Ángel Bados en los ochenta. Comparten así «referentes culturales» en unas carreras que han discurrido en paralelo. Una circunstancia que permite que ambas propuestas convivan, sean «cómplices» y «dialoguen» entre ellas, según Peio Aguirre.

«Hemos crecido, estudiado y avanzado juntos, pero no hacemos el mismo tornillo» asegura una risueña Okariz. «Formamos parte de una escena de artistas del País Vasco y pertenecemos, simbólicamente y prácticamente, a este contexto. Por lo tanto la muestra tiene una realidad en sí misma pero es difícil definirlo en relación a una sola escena del arte español», plantea Prego. Ambos artistas «no han trabajado en intenciones y resultados, sino que tienen un carácter especulativo indeterminado», y sus obras «representan la escena vasca, que es una escena reconocida y una comunidad viva», según Aguirre.

El comisario parte de un texto de Susan Sontag, 'La estética del silencio', para titular una propuesta con elementos «despojados, crudos, de una materialidad mínima». La ensayista y narradora estadounidense proponía que «cualquier silencio» encontraba su identidad en un espacio de tiempo «perforado por el sonido». «Será una experiencia dual sobre el vacío y sin estigmas sociales, no marcada por ninguna realidad social», resumía Aguirre.

Los proyectos de Okariz y Prego fueron elegidos hace un año por un comité asesor que presidió el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel y que contó con la conformidad de la Dirección de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID y de Acción Cultural Española (AC/E).