Concha Velasco: «Me da vergüenza decir que cobro una pensión de 1.200 euros»

Concha Velasco.
Concha Velasco. / EFE

La actriz, que vuelve a los escenarios con 'El funeral', rememora la pérdida de su padre: «Murió a los 86 años montando a caballo, vestido impecable con 40 grados a la sombra. Se bajó del caballo, se tomó una fabada y una botella de vino tinto y se quedó en el sitio. Murió de un ataque de fabada»

OSKAR BELATEGUI

Concha Velasco regresa a Bilbao para su funeral. Así se titula la obra que su hijo Manuel ha escrito y dirigido en clave cómica, con la que estará sobrevolando las butacas del Arriaga en el papel de una actriz fantasma. 78 años y el sábado hará dos funciones.

- ¿Cómo está?

- Bien. Hombre, arrastro las secuelas de la enfermedad gorda que tuve hace cuatro años. Últimamente sufro artrosis y me cuesta andar. Pero esto es lo que hay.

- ¿Cuántos años lleva cotizando a la Seguridad Social?

- Supongo que desde la huelga que hicimos los actores en el 74, hasta entonces no teníamos nada. Yo sigo cotizando. Como estoy jubilada, cuando no trabajo cobro mi paga: 1.200 euros. Me da vergüenza decirlo al lado de la que cobran otros pobres jubilados. Cuando la cobro, la gasto, claro. Y al cabo del tiempo Hacienda me dice: tiene que pagar, si no la embargamos.

- No le quedó más remedio que trabajar cuando le tocaba descansar.

- No. Yo trabajo por vocación. Es mi pasión. A mis hijos no les importa que cuente mi vida, pero no quieren que salga en los papeles por deber a Hacienda. 'Madre, vendemos lo que sea...'. Así que se me junta un trabajo con otro. Pero, ¿dejar de trabajar? Sería como dejar de amar.

- Pero usted ha dejado de amar, ¿no?

- Porque soy mayor, si no tendría un novio. Yo no quiero un señor joven a mi lado, y los mayores salvo grandes excepciones, que son los que trabajan en el cine, son muy feos. Prefiero vivir del recuerdo, que tampoco está mal.

- ¿Se retira o no?

- En Valladolid me dieron la Medalla de la Ciudad, me vine arriba y dije que lo dejaba. A un crítico le sentó mal y escribió un artículo casi ofensivo, comparándome con los toreros. Esta señora dice que se va para llenar el teatro. Usted perdone, pero esta señora es una de las grandes actrices de este país. Lo que pasa es que soy un poquito mayor y a veces digo tonterías.

- ¿Hay algo épico en morir en un escenario?

- No, es una barbaridad y una falta de educación. A mí me hubiera gustado hacer más cosas, pero como todas las obras que hago están tres años en cartel no me ha dado tiempo. Con 'El funeral' casco y me retiro.

- ¿Y le gustaría ser un fantasma para espiar a sus seres queridos una vez muerta, como en la obra?

- Me encantaría. Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre contestaba: abuela y fantasma. Cuando murió mi madre se me apareció durante unos años. En Bilbao se me aparecía en el Ayala con una función de Antonio Gala. Después me dijeron que el Ayala era un teatro con fantasmas. Lleva unos años en que no se me aparece. Pero me acuesto todas las noches y siento su olor.

Un ataque de fabada

- ¿Sigue montando el altar en el camerino con fotos de su familia, santos y vírgenes?

- Sí. El camerino es mi segunda casa. Por cierto, a ver si alguien me regala una estampita de la virgen de Begoña.

- ¿Va a subir a la basílica a rezar por su amigo Iñaki Azkuna?

- Sí. Iñaki me escribía papelitos con palabras en euskera, para que aprendiera. A Juan Mari (Aburto) le tengo que decir que me haga lo mismo. Tuve una enorme amistad con Iñaki y su mujer Anabella, que nadie sabía que era bibliotecaria en Vitoria. La última vez que estuve en Bilbao, vino el hijo de Iñaki con su nieta y las fotos mías que conservaba en su mesilla de noche. Nuestra ilusión era irnos a Venecia los tres. El día antes de morir, Iñaki me llamó a casa. '¡Cómo me iba yo a morir sin despedirme de Venecia!', me dijo. 'No paso de esta noche'. Y me hizo prometer que siempre que volviera a Bilbao subiría a Begoña. ¿Sabes cuál es la primera iglesia en la que ha estado mi nieto? En Begoña.

- ¿Qué le parece el movimiento #MeToo?

- No estoy de acuerdo por completo, mira la señora esta que denunció cómo ha resultado. Pero está muy bien que detengan a ese productor, ¿eh? En el cine español siempre se ha dado acoso sexual. Yo he tenido la suerte de empezar como bailarina y de encontrarme con gente estupenda. Y cuando no me la he encontrado he sabido dar unas hostias y unas patadas en los huevos de no te menees. Yo a los 18 años ya era protagonista, era muy difícil que me pasara eso. Solo con dos personas que no están vivas he tenido problemas. Por otro lado, ¿voy a dejar de ver películas de Kevin Spacey? Pues no.

- Porque se puede ser un ser humano abominable y un actor maravilloso.

- Claro. Marlon Brando. Yo no renuncio a sus películas. Acaba de pasar una cosa muy tremenda con Lluís Pasqual en Barcelona. A mí me han tocado directores maltratadores, pero me han dado un grito, no dos.

- ¿Qué quiere ser de mayor?

- Mi padre murió con 86 años montando a caballo -era militar-, vestido impecable con 40 grados a la sombra. Se bajó del caballo, se tomó una fabada y una botella de vino tinto y se quedó en el sitio. Murió de un ataque de fabada. Mi madre falleció sin cumplir los 74 años. Siempre estuvo enferma y con una mirada triste... Nunca me contó por qué estaba tan triste. Mis hijos han hecho la media y calculan que, como mucho, yo llegaré a los 82. Me quedan tres años y voy a aprovecharlos. No echo de menos el tabaco -era de las que me iba por las noches a las casas de putas a buscar tabaco-, sino no poder tomarme una copa de vino blanco por el Casco Viejo. No voy a salir al escenario a darle un disgusto a los espectadores. Si ni siquiera cuando hacía 'Hécuba' en este escenario se daban cuenta de lo enferma que estaba...

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