Directos al cielo con la música de Muchachito Bombo Infierno

Muchachito, con parte de su banda, sobre el escenario de Metrópoli. / FOTOS: PALOMA UCHA
Muchachito, con parte de su banda, sobre el escenario de Metrópoli. / FOTOS: PALOMA UCHA

Jairo Perera deslumbró al público asturiano con su cóctel de swing, funky y rock and roll

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EL COMERCIOGijón

La traca final a los diez días de Metrópoli llegó pasadas las once de anoche de la mano de Jairo Perera. O, lo que es lo mismo: Muchachito Bombo Infierno, que desembarcó en el recinto ferial Luis Adaro con una fórmula infalible que lleva tiempo practicanco con éxito y que combina con acierto humor y desparpajo con el swing, el funky y el rock and roll. Un cóctel que los seguidores asturianos de la banda conocen muy bien en distintos formatos, de las pequeñas salas al Palacio de Deportes pasando por los grandes recintos al aire libre como era el caso. En solitario o con amigos como Fito & Fitipaldis. Y siempre, a los pinceles, Santos de Veracruz, el artista que pinta en directo durante sus conciertos.

Se prometía una noche de improvisación en la que Perera saliese a porta gayola, sin setlist, y así pintó, con una banda en estado de gracia que puso al respetable a bailar desde los primeros compases de la guitarra endiablada del de Santa Coloma, que bebe de las fuentes de los grandes de la rumba catalana. «Vamos a quitar de delante primero las lentas, que sabemos que queréis bailar», anunció tras saludar.

Apagón

Sones mestizos a modo de colofón final a un fin de semana en el que el verano por fin hacía acto de presencia en Asturias con los temas que todo el mundo deseaba escuchar: de 'Azul', con la que empezaron, a 'Sin sentido', pasando por 'Luna' o 'Eima', que sonaron al principio del concierto. Y sonaron bien, con una banda de vientos con dos trompetas, un saxo y un trombón que le arropaban, él a la guitarra y a la percusión. Aplauso tras aplauso, con menos público que en otros conciertos, fueron sonando 'Te perdí', 'Salud y libertad' y 'Caraguapa', hasta que, de repente, se fue la luz. Tras unos diez minutos, en los que sonaron algunos silbidos y alguno aprovechó para irse, Muchachito volvió solo, junto al pintor. «Vamos a empezar el concierto», anunció con ironía a eso de la medianoche. Y siguió en «modo cantautor».

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