Música que da vida a las estatuas

Un momento de 'La clemenza di Tito'. / E. C.
Un momento de 'La clemenza di Tito'. / E. C.

El Campoamor acoge el domingo el estreno de la ópera 'La clemenza di Tito'Será la primera vez que el coliseo ovetense acoja la representación de esta obra de Mozart

RAMÓN AVELLO GIJÓN.

'La clemenza di Tito' es la última ópera que compuso Mozart (1756- 1791). Cronológicamente, la obra es casi simultánea a 'La flauta mágica' y al inconcluso 'Réquiem'. La fama no trató igual a estas tres postreras creaciones mozartianas. 'La Clemenza di Tito' fue en los años inmediatamente posteriores a la muerte de Mozart su ópera más conocida y representada, pero a partir de 1830, mientras la trilogía sobre libretos de Da Ponte -'Las bodas de Fígaro', 'Don Giovanni' y 'Così fan tutte' -, junto con 'La flauta mágica' se van afianzando en el repertorio, la ópera sobre el clemente emperador romano caía en un olvido largo y prolongado, que duró hasta la segunda mitad del siglo XX. A 'La clemencia' se le achacaba que era una ópera estática, sin acción dramática, anticuada ya cuando se compuso y de compromiso para el compositor.

Efectivamente, la ópera fue un compromiso, es decir, un encargo. En junio de 1791, las autoridades locales de Praga piden a Salieri una ópera para la coronación de Leopoldo II de Austria como Rey de Bohemia. El tema es obligado: debe ser 'La coronación de Tito' del poeta Metastasio, un libreto apropiado para las testas coronadas de los Habsburgo y que habían utilizado otros emperadores de Austria en su coronación. Salieri, ocupado con otras obligaciones, declina el encargo, que recae en Mozart. A mediados de julio, Mozart, acompañado por su discípulo Franz Süsmayr, el músico que completará el 'Réquiem', viaja a Praga. En seis semanas de vertiginoso trabajo, y ayudado por Süsmayr, que compondrá varios recitativos secos -acompañados solo con clave o violonchelo- para la ópera, esta estará terminada. Se estrenará el 6 de septiembre de 1791 en el Teatro Nacional de Praga. Tres meses después, moría en Viena el compositor.

El domingo 16 de diciembre, a las 19 horas, y el 18, 20 y 22 de este mismo mes a las 20 horas, se representará por primera vez en el Campoamor 'La clemenza di Tito'. Producida por la Ópera de Lausanne, contará con la dirección escénica de Fabio Cerese y la dirección musical, al frente de la OSPA y el Coro de la Ópera de Oviedo, de Corrado Rovaris, un gran director mozartiano bien conocido en el Campoamor. Estará protagonizada por Alek Shradeer -el tenor norteamericano que debutó en Oviedo hace dos años con el papel de Ferrando, de 'Così fan tutte', de Mozart- en el papel de Tito. La soprano Carmela Remigio, también conocida en el Campoamor por 'Così fan tutte', interpretará a Vitelia. La mezzo argentina Daniela Mack será Sesto, papel creado por Mozart para 'castrati'. Alicia Amo, a la que recordamos por su voz como el pájaro que guiaba a Sigfrido en una representación de esta ópera de Wagner en el Campoamor, interpretará a Servilia. Anna Alás i Jové, como Annio, y Josep Miquel Ramón como Publio serán los otros cantantes de 'La clemenza di Tito'.

El verdadero drama

El libreto de esta obra, escrito por el poeta Pietro Metastasio y adaptado por Caterino Mazzola, es un modelo de la llamada ópera seria, propia del barroco. Temas extraídos de la historia o la mitología grecorromana y estructuras musicales repetitivas, basadas en los recitativos y el aria 'da capo', son algunas de las características de la ópera seria, una estética ya anticuada en los últimos años de Mozart. El argumento es el siguiente: Vitelia, hija del fallecido emperador Vitelio, desea la muerte de Tito, y convence a su amante Sesto, patricio romano, para que asesine a Tito. El complot fracasa, Sesto es condenado a muerte y renuncia a defenderse. Vitelia se declara instigadora, para evitar la muerte de su amante, pero Tito no quiere más condenas y les otorga el perdón.

Mozart respeta la historia de Metastasio, pero, con el libretista Mazzola, la aligera de texto, suprime personajes y reduce la estructura a dos actos. Por otra parte, para dar mayor coherencia, introduce varios números de conjunto. De hecho, en los 24 números de la ópera, hay tres dúos, tres tríos y dos grandes finales protagonizados por los solistas y el coro. El aria 'da capo', la seña de identidad de la ópera seria, se sustituye por arias más abiertas y libres. Con ello, Mozart consigue una ópera estructurada sobre números de conjunto, que pasa, tal como escribe el compositor, «de la ópera seria a la opera vera». Esa ópera verdadera es la neoclásica, que recoge ideales de la ilustración como la clemencia, la tolerancia y el gobernador al servicio del pueblo.

El tratamiento instrumental que hace Mozart en 'La clemencia de Tito' es de una gran solidez musical. Refuerza los metales, con una especial relevancia a las trompetas, símbolo de la realeza, y sobre todo las maderas, otorgando un papel central a la familia de los clarinetes, copartícipes de las dos arias más significativas de la ópera. Incluso breves motivos del 'Quinteto para clarinete' y el 'Concierto para clarinete', dos composiciones trascendentes del último Mozart, se filtran en esta ópera. Vocalmente, el peso de las voces femeninas es mayor que el de los hombres, porque los papeles de Sesto y Annio, masculinos, fueron escritos para voces de castrati. Esto hace que dos mezzosopranos representen a dos hombres. Y aunque dramáticamente la obra adolece de cierto estatismo, la escritura vocal posee momentos excepcionales, con arias como 'Parto, parto, ma tu ben mio' o 'Non piu di fiori', o números de conjunto como el quinteto final del primer acto, que pueden figurar en la más selecta antología mozartiana.

Se le achaca a 'La clemenza di Tito' exceso de monótonos recitativos secos y un dramatismo algo inane. Sin embargo, por encima del artificio teatral, sobrevuela una música bellísima. Una música de la que se ha dicho que humaniza a los personajes y da vida a las estatuas.